lunes, 28 de diciembre de 2015

con lo que nos construimos

“La noche tiene la forma de un grito de lobo.”
Alejandra Pizarnik
  
termina el año, hay que organizar cosas. acomodando papeles, cartas, fotografías, recortes de periódico, hilos, recuerdos y cosas encontré una fotografía.


la debo haber tomado en 1992 o 1993, realmente no recuerdo. no sé dónde la tomé, no recuerdo nada alrededor de la fotografía en sí: es un camino de tierra, rodeado de maleza, un cielo con nubes de tormenta o nubes que reciben luz antes que termine el día. la imagen es blanco y negro, la tomé con una cámara análoga, mi antigua réflex. hubo un negativo involucrado, papel fotográfico y magia de laboratorio de fotografía, olor de químicos, luz roja, ese instante en que el papel blanco empieza a mostrar lo que se quedó fijo. el tiempo, seguramente, ha hecho su trabajo pasando sobre la imagen y quitándole un poco de nitidez.

la foto me hizo sonreír. no recuerdo nada de lo que hay detrás de esa imagen inmóvil, no recuerdo su historia en mi propia historia. lo que me sorprende es la certeza que 23 o 22 años después seguramente habría hecho una fotografía similar de haber estado en el mismo camino, la misma maleza, las mismas nubes. me hubiera quedando horas (minutos, porque el atardecer es increíblemente efímero) mirando esas nubes. la obsesión visual y estética sigue ahí. me da risa darme cuenta, de una manera tan clara, que al final las obsesiones son con lo que nos construimos. nuestras obsesiones son nuestra historia, una especie de piel. al final del día, somos nuestras obsesiones.

somos nuestra memoria. nuestros discos, lo que leemos. lo que comimos. los viajes. las palabras que elegimos, el tiempo con los amigos, los amores felices y tristes, el miedo que nos gana, los insomnios. lo que vemos. lo que compartimos.


(después de mirarla y de reírme de mi mismo, le regalé la foto a christian sin pensarlo. alguien que ha tenido que lidiar y aguantar mis obsesiones. que le toca escuchar mis monólogos sobre el amanecer y la luz y el atardecer y la luz y las nubes y los paisajes y la luz que entra por la ventana y como la luz sobre las hojas y la luz cuando empieza el día o cuando es reino de penumbras, alguien con quien comparto el amor por el cine filmado por gabriel figueroa. alguien infinitamente paciente con mis obsesiones, mis miedos y los lobos que me habitan)

lunes, 14 de diciembre de 2015

40 años de un disco de patti smith

“the landscape is moving”
Patti Smith


escribí antes, este mismo año: en 1975 patti smith grababa “horses”, el disco que va a cumplir 40 años en diciembre, el primer disco. para la portada del álbum le pidió a su amigo, expareja y compañero robert mapplethorpe que tomara la fotografía. la fotografía era física y relevante, robert jugaba con la luz y la obscuridad, patti con las palabras.”

ayer, 13 de diciembre, “horses” cumplió 40 años de haberse aparecido ya como disco, ya como producto terminado. ayer fue día de fiesta. estos días he estado recorriendo el disco de ida y vuelta, una y otra vez, escuchándolo, haciéndolo la banda sonora de los últimos días y de los insomnios de la semana. todavía me sigue maravillando como cuando lo escuché en el radio hace muchísimos años ya (el mundo era otro: estudiaba arquitectura, cuánto no había pasado, cumplir 40 años aún parecía algo tan lejano y ya este año varios de los amigos más cercanos lo han hecho y vamos para allá a pasos agigantados).


pienso en esos lejanos jóvenes que fueron los primeros en escuchar el disco. era diciembre y hacía frío, era nueva york o londres o san francisco y era 1975. el disco mostraba una patti smith muy joven, andrógina, su camisa muy blanca, recargada contra la pared. una de las fotografías ícono de robert. esos blancos y negros tan poderosos de su fotografía. el título: “horses”. el primer disco de patti smith. la emoción de haberlos escuchados en vivo en algún recital y ahora tener el disco en las manos. la sensación de abrir el disco, colocar el vinil en la tornamesa y escuchar la primera frase: “jesus died for somebody’s sins but not mine”. toda la fuerza, toda la potencia de una música muy básica, algo experimental, totalmente sincera, una letra extraña, versos y palabras envolviendo esas melodías. esa voz. ya había pasado woodstock y ya habían muerto jimi hendrix y janis joplin y jim morrison, bob dylan y leonard cohen llevaban algunos discos y ese año también aparecía en el mundo de la música david bowie (¿imaginar la historia de la música hoy día sin “horses”, sin bowie? no).

el tiempo, que suele arrasarlo todo, aún nos permite escuchar las 8 canciones de “horses”. si, hay momentos en que la música que surge del disco tiene esa edad, pero nada con 40 años puede negar el paso del tiempo. john cale produjo el disco. los músicos fueron patti smith, lenny kaye, jay dee daugherty, richard sohl e ivan kral. el disco incluye “gloria”, “redondo beach”, “birdland”, “free money”, “kimberly”, ”break it up”, “land [horses/land of a thousand dances/ la mer(de)]” y “elegie”. son poco menos de 44 minutos. ya con la magnífica “land [horses/land of a thousand dances/ la mer(de)]” el disco habría valido la pena. es de esas canciones que no me canso de escuchar. a veces, pasan meses sin que la escuche y de pronto aparece y me vuelve a sorprender. me regresa esa ansia. ese extraño temblor. estos jóvenes que hicieron “horses” apenas iban descubriendo su mundo: hicieron esto y ha sido toda una vida, toda una historia.

enorme disco “horses”. la alegría de haberlo encontrado en esta vida (pienso que, más o menos, el disco me ha acompañado 20 o 19 años).

domingo, 8 de noviembre de 2015

tomar una foto

para bárbara l., fotógrafa.

mirar a través de la cámara. tomar una fotografía. disparar para capturar un momento del tiempo & lograr que se quede ahí congelado. en la fotografía quedarán inmóviles para siempre esos segundos, esa luz, esa taza de café (la que tenía una inesperada galaxia adentro), el libro que leía esa tarde fría de noviembre [mirar a través de la cámara y disparar son placeres diferentes, no excluyentes].

para quien toma la fotografía queda el momento: para el espectador también: patti smith quedará infinitamente ahí en la fotografía que nos permite tocar desde la mirada de robert mapplethorpe. ese marinero seguirá besando a la enfermera en un eterno agosto de 1945. nan goldin tendrá el ojo morado frente al espejo. jeanne moreau, "jules" y "jim" corren por un puente infinitamente, antoine corre por la playa, los obreros salen de la fábrica. la fotografía, como el cine, juega con la inmortalidad. la foto, habla desde lo inmóvil, desde lo no verbal. a veces, en una fotografía, se dice todo. to-do.




esto viene a cuento porque acabo de participar durante una semana en un juego de instagram, en "the ping pong project", donde dos personas que toman fotos en esa red social mantienen un diálogo durante una semana a través de las imágenes. se tiende un puente no verbal entre dos personas, cada uno mira el mundo de una manera y se comparten lo que ven (o lo que han visto). toda esta semana le he dado vueltas a pensar en lo que veo y en lo que quiero decir cuando decido disparar la cámara. (las 11 fotos al final del texto son lo que vi y lo que compartí)

cada toma es una decisión, es una postura ante la luz, la imagen, la composición, las obsesiones, la memoria ¿cómo hablo con alguien que no conozco, que no habla mi idioma, que no vive en mi país ni tenemos las mismas influencias ni las mismas obsesiones? ¿tendrá obsesiones? ¿cómo se dialoga a través de una imagen especifica con alguien que vive la noche mientras acá es mediodía? tomar fotografías también me significa contar y mostrar lo que soy: aquello que ocupa mis ideas aquí & ahora. veo mis fotografías de hace años y son un reflejo que ese allí & ese entonces, lo irrepetible, pero también son los ladrillos que me construyen y que me han llevado hasta la decisión de tomar una fotografía hoy: esto que mis ojos ven en este instante ¿vale la pena compartirlo, plasmarlo, dialogar con ello, decir "esto soy yo, esto es lo que miro"? cada uno decidirá si lo que quiere mostrar es lo que lleva dentro o si quiere mostrar lo que le gustaría ser, cada uno decidiría que tan honesto o no, que tan real o no, es a través de la fotografía. como con las palabras, pero de otra manera.

(pienso con horror en lo que enunció umberto eco hace poco, su postura pretenciosa e intelectual, de que ahora cualquiera puede decir y ser escuchado y su juicio categórico y condescendiente. sin duda, éste es un triste tiempo para que voces xenófobas, intolerables e intolerantes hablen y a veces hablen fuerte y sean replicadas, o un consagrado intelectual menosprecie a los demás o que se difundan mentiras exponencialmente por gente poco crítica pero es muy claro que éste es también un tiempo feliz y enriquecedor para aprender, conocer, leer: hoy podemos saber que existe una palabra finlandesa, mamihlapinata, para describir la mirada entre dos personas que desean lo mismo y ninguno se atreve a dar el primer paso y que alguien en kioto está fotografiando el otoño y que ya está nevando en teherán y que empieza a hacer calor en santiago de chile y que el volcán popocatépetl se ve diferente exactamente a la misma hora desde puebla que desde mi ciudad y que grimes y alt-j hacen música increíble o que thom yorke apareció y cantó junto con portishead una noche de magia o que un poeta está traduciendo unos versos de e. e. cummings al español porque le dio la gana hacerlo y alguien habla de los libros que le interesan leer y alguien escucha . puedo ver lo que otros fotografían, lo que otros pueden decir sin hablar. mi mundo se hace más grande & más rico. el territorio del diálogo no verbal crece. esos puentes, creo, nos hacen mejores, más reales, más humanos. está el otro gran tema, tener una cámara profesional no te hace fotógrafo, la sensibilidad del ojo, entrenado o no y esas cosas, pero eso es otro tema)













miércoles, 4 de noviembre de 2015

20 años de un disco de the smashing pumpkins

“Time is never time at all
You can never ever leave
Without leaving a piece of youth”
Billy Corgan

ya cumplió sus primeros 20 años. apareció en octubre de 1995.


lo primero que supe, porque lo vi físicamente, fue un era un disco doble, las ilustraciones eran hermosas y el grupo se llamaba "the smashing pumpkins" (la alineación original, los que se juntaron alrededor de billy corgan entre 1988 y el 2000: james iha, d’arcy wretzky & jimmy chamberlin).

nunca los había escuchado, pero las imágenes en el disco doble me recordaban a “el viaje a la luna” de george méliès, aquella primerísima película de ficción filmada en 1902 (sin esa película la historia del cine habría cambiado, pero esa es otra historia). me pareció que el título era divertido: "mellon collie & the infinite sadness": eran años de descubrir cosas, nombrar el mundo y descubría la poesía de e. e. cummings, así que la presencia del símbolo ampersand en el título me emocionaba enormemente. era, repito, 1995.

luego fue comprarlo y maravillarme. escucharlo y sorprenderme conforme pasaban las 28 que parecían un ataque de neurosis: calma, tranquilidad, furia, ternura, calma, sueño, pesadilla, rabia, desencanto, viento, calma, historias breves, vampiros, el viaje a la luna, la melancolía en los dedos, humedades contando fragmentos del tiempo que apenas comenzaba, historias de cuando ellos eran (más) jóvenes, de nuevo rabia y furia, otra vez calma, una canción de cuna. cada uno de los dos discos tiene 14 canciones y el recorrido no fue (no es) un viaje necesariamente placentero.


en el primer disco, “dawn to dusk”, el paso de la tranquilidad (la piel en calma) de "tonight, tonight" a la rabia desbordada (objetos rotos, rabia furibunda) de “zero”, “bullet with butterfly wings” y “fuck you (an ode to no one)” para volver a la calma y los extraños sonidos de “cupid de locke” y “galapogos” y volver a la neurosis abierta con la increíble “muzzle” y luego regresar a la calma pre-post-rock de la interminable “porcelina of the vast oceans”.

el segundo disco es menos dócil, “twilight to starlight”, empieza enojado y con la absoluta desesperación y desencanto de los años noventa y así “1979” y “thirty-three” se vuelven breves oasis ante la furia para llegar a la absoluta quietud de las cuatro canciones del final. el disco empieza con una pieza instrumental, una especie de obertura, y termina casi inmóvil, casi en silencio.

después de escucharlo era cosa de volver a empezar y volverlo a oír una y otra vez. y después fue buscar “siamese dream” (1993) y “gish” (1991) y dejarse acompañar por la música de the smashing pumpkins por años, escucharlos en vivo, comprar “adore” (1998) y escuchar una sola vez “machina/the machines of god” (2000) y sentir que algo se había perdido en la música que habían hecho y que no volvería. no he querido escuchar los últimos tres discos, me quedo con la sensación de maravilla, sorpresa y enojo adolescente de ese gran disco de 1995. qué año.

miércoles, 21 de octubre de 2015

patti & robert

“Yet I have a lock of his hair, a
handful of his ashes, a box of
his letters, a goatskin tambourine.”
Patti Smith


en 1975 patti smith grababa “horses”, el disco que va a cumplir 40 años en diciembre, el primer disco.

para la portada del álbum le pidió a su amigo, expareja y compañero robert mapplethorpe que tomara la fotografía. la fotografía era física y relevante, robert jugaba con la luz y la obscuridad, patti con las palabras.

ellos se conocieron en 1967, en nueva york, los dos habían nacido a finales de 1946 y por azar se encontraron, cuando buscaban su propio camino, tenían hambre física y hambre metafísica, querían hacer arte, querían aprender, querían comerse el mundo, querían comer. lo hicieron a su manera. robert sería conocido como uno de los grandes fotógrafos, patti como una de las grandes rockeras, la madrina del punk. la obra de ambos quedaría ahí. 40 años después se sigue escuchando “horses”, 40 años después la fotografía que robert tomó sigue ahí.

para mí la obra de ambos es importante, trascendente: robert me “enseñó” a mirar a través de la cámara, patti me “acompaña” con su música en mi vida cotidiana y en el proceso de escribir poesía; llegué a ambos por caminos diferentes pero simultáneamente. sería algunos años después que sabría que ambos estaban unidos y que esa fotografía del disco no era una mera casualidad. ella era patti smith, la foto era de robert mapplethorpe, ambos sabían que estaban construyéndose en ese momento. la historia, su historia, su antes-después, su allí & entonces, lo cuenta patti smith en su libro “just kids” (harpercollins publishers, 2010). hoy, mientras terminaba de leerlo (y en estos días en que he hablado con christian sobre el libro y le cuento la historia), sentí tristeza & felicidad simultáneas: estaba leyendo la historia de ambos, de esos dos íconos, esa época, cómo se iniciaron, como pudieron ganar dinero y sobrevivir y hacer y deshacer y, pese a todo, como pudieron despedirse en 1989.

“Will you write our story?”


le preguntó robert ya moribundo a patti. ese libro es su historia.



domingo, 11 de octubre de 2015

un monumento

a christian, edurne, ehékatl, lalo, yuyis.
a 7 años de haber pisado tokio.


(esto es sobre una canción. esto es sobre una obsesión. sobre un momento antes-después. sobre lo que se puede esconder en la música que llega en el momento justo. esto es sobre una especie de soundtrack de la vida)

“make a space
for my body
dig a hole
push the sides apart”


el primer disco de röyksopp fue “melody a.m.” (2001). me gustó, pero en realidad no me enamoró la música de estos noruegos hasta que cayó en mis manos “the understanding” (2005). esa música me envolvió, abrió y ocupó espacio de obsesiones, particularmente ante “beautiful day without you”, “what else is there?” y “circuit breaker”. cuando aparecieron “junior” (2009) y “senior” (2010), la música de svein berge & torbjørn brundtland ya era uno de mis lugares seguros: ese espacio donde me maravillo escuchando un disco una y otra vez, descubriéndolo, tomándolo, ocupándolo.



en 2014, junto con robyn, hicieron un pequeño ep, “do it again”. ahí suena la canción “monument”. en su álbum de despedida del formato disco, “the inevitable end” (2014) volvió a aparecer “monument”, en otra versión, ¿más obscura? ¿menos luminosa? ¿más cruda? ¿más maravillosa? ambas versiones me emocionan, me hablan, me obsesionan.  es una especie de testamento, un poner las cosas en orden antes de cerrar la puerta, una manera de decir no tengo miedo, no me hace falta nada, no le debo nada a la vida & la vida no me debe nada. una manera de decirse a sí mismo que ante la balanza, el corazón, la pluma y el dios egipcio maat no hay que tener miedo. los errores, los aciertos, lo que no fue, lo que sí, lo que se pudo, lo que se dijo, los viajes realizados y los imaginados, todo eso, al final, será viento o polvo y lo que quedará será, en el mejor de los casos, alguien que te recuerde con cariño y eso habrá valido la pena.

“this will be my monument
this will be a beacon when i’m gone
gone, gone
when i’m gone
gone, gone
when i’m gone

so that when the moment comes,
i can say i did it all with love
love, love
all with love”



miércoles, 7 de octubre de 2015

aullando todavía

60 años después “howl” de allen ginsberg sigue sonando fuerte & claro. sigue llenando ojos, aire & gargantas. sus versos todavía ocupan insomnios, viajes, libreros, discusiones. 60 años después “howl” sigue aquí, aullando feroz.


era viernes y era 7 de octubre, era san francisco y era en la calle filmore en la noche. esa noche se bebió y se fumó en esa galería. hubo poesía & felicidad. leyeron versos 5 poetas jóvenes y kenneth rexroth, a quienes esos 5 jóvenes admiraban: lamantia, snyder, mcclure, whalen & ginsberg. entre el públcio estaba jack kerouac, borracho, feliz, los animaba a seguir leyendo & llenar de versos la noche californiana. entre el público estaba el editor lawrence ferlinghetti que acababa de iniciar la editorial y librería city lights books (dice y documenta el propio ferlinghetti que al día siguiente de la lectura le envió un telegrama a allen ginsberg que decía: "i greet you at the beginning of a great career. when do i get manuscript of 'howl'?" [se publicaría como el tomo 4 de la colección “the pocket poets series”, tendría la introducción de william carlos williams y ese libro sería llevado a juicio junto con la editorial y el editor por obsceno, pornográfico y poco estadounidense: ese juicio, felizmente, lo ganó ferlinghetti]. ese mismo año se publicó, en parís, “lolita” de nabokov).


sucedió entonces que esa noche allen ginsberg leyó por primera vez en voz alta y ante un público el poema largo “howl”. sucedió que ahí, en ese ahí & entonces, se da un momento antes-después. antes no había resonado el primer verso en el aire, allen dijo: “Howl/ For Carl Salomon/ I saw the best minds of my generation destroyed by madness…” y después esos versos se volverían símbolo, fuerza & voz de una generación entera. esos versos se repetirían una y otra vez. esa noche se escuchó por primera vez el que sería uno de los tres libros-pilares de la generación beat. sucedió que no sólo leyó los primeros versos sino todos los versos, kerouack, dicen, aplaudía y gritaba feliz. leyó las tres secciones del poema, habló de moloch (la sociedad industrializada, deshumanizada, alimentándose de jóvenes) y habló de la soledad en rockland (el asilo mental donde estaba carl salomon) y leyó también el “footnote to howl”, repitió 15 veces la palabra “holy”. la voz de ginsberg no lo sabía, pero estaba haciendo historia literaria: sería imparable lo que vendría.


60 años después, todavía, esos versos me emocionan. vuelvo felizmente a “howl” una y otra vez. en esas palabras visito sombras, cosas que me hacen temblar, murmuro versos, me descubro aullando por dentro, me dejo llevar por las palabras que forman un mantra, un puente, un escudo. lo leo (lo releo) aquí & ahora: frente a mis ojos tengo uno de esos misteriosos objetos donde hay poesía, que no sé qué es en realidad, pero sé que está ahí.


(gracias ginsberg, gracias “howl”. feliz cumpleaños #60)


viernes, 25 de septiembre de 2015

sinaia, nyassa, siboney, ipanema, mexique, isere, orizaba, flandre: hoy

a propósito de los tiempos que corren, un dato: el 13 de junio de 1939 llegó al puerto de veracruz el buque sinaia.


llegó lleno de refugiados españoles, ciudadanos de la segunda república española que llegaron desde los campos de concentración que francia acondicionó para aquellos que lograron escapar de su republica ya inexistente y derrotada, llegaron los que huyeron de la devastación, la guerra, humillados por los vencedores y por quienes les dieron refugio en europa. llegaron con hambre, llegaron los perseguidos por los nacionalistas, católicos y monárquicos que los querían como a garcía lorca: asustados, mudos & muertos. así como el sinaia, otros barcos llegaron antes con pequeños grupos, luego llegaron más. fueron más de veinte mil refugiados que llegaron a este extraño lugar.

me pregunto qué habría pasado si el presidente cárdenas hubiera escuchado las voces conservadoras o de los estados unidos que criticaban el asilo político que se les ofrecía a estos “rojos inmorales, ateos e indecentes” y les hubiera negado la entrada a esa gente que ya no tenía país, ni ciudad, a quienes les bombardearon casas, escuelas y hospitales, a quienes les negaban el derecho a tener o no religión. sé por lo pronto que no habría colegio de méxico o no habría poesía de león felipe ni de pedro garfias o no habría pinturas de remedios varo o ideas de maría zambrano o donde construyó félix candela habría otras cosas. no existirían “los olvidados” ni “el ángel exterminador”. el etcétera es larguísimo. en el juego de la historia-ficción méxico habría sido diferente y habría perdido mucho si le cerraba las puertas al exilio español.

lo mismo habría pasado si méxico no abría la casa a los exilios libaneses, askenzís o mizrajíes de principios de siglo xx o a los alemanes y europeos en los años cuarenta o a los rusos en los años veinte y treinta o a los argentinos, uruguayos, chilenos, colombianos, guatemaltecos y demás latinoamericanos que llegaron aquí sin nada más que sus maneras de hablar y cocinar, algunas fotografías y con su memoria a cuestas.


no sé, en estos días pienso en lo que oigo y veo. de pronto me horroriza y me sorprende el discurso xenófobo. me parece algo feliz que este país ha tenido muchas veces sus puertas abiertas a tantas otras otredades que lo han necesitado en sus respectivos momentos históricos. que además, todos esos otros que llegaron y estuvieron o los otros que se quedaron han hecho que esto sea como es, así. al llegar, hemos construido este barco. nuestro aquí & nuestro ahora se ha ido construyendo con barcos como el sinaia, que venía cargado de esos otros que se volvieron nosotros. 

domingo, 16 de agosto de 2015

39. gracias.

y se llega a los 39, incendiamos el pastel y se agradece, mucho: inmensamente.

todo lo sucedido, todo lo vivido, lo visto, lo escuchado, lo leído, lo reído, lo llorado. toda la felicidad en sus momentos, toda la tristeza en otros, las cicatrices. mi ciudad, la posibilidad de conocer otros lugares, otros idiomas, otras otredades, la ciudad plato-roto, los otros lados del mar, el sur. poder entender desde otra manera la vida: leer, escribir, ver a través de la cámara, ver cine, maravillarme por la arquitectura y ser el-arquitecto-que-no-fui. escuchar gente, hablar con los amigos por horas, tener muchos muy buenos amigos. aprender de los 5 abuelos, de los padres, de anne & lin, de los 4 hermanos, de la familia argentina, de la familia elegida en nebraska, de la familia elegida aquí, de los niños que van naciendo cerca, tener una historia que contar. apasionarme por la poesía, apasionarme por los libros, hablar de libros y de escritores, compartir y hablar y saber que alguien escucha, hablar de lo leído y mejor aún, hablar de lo que habremos de leer, releer y descubrir cosas, leer nuevos libros, haber leído “the cat in the hat”, “where the wild things are”, “2666”, “howl”, “tabaquería”, “gilgamesh” y “moby dick”, “el quijote” y los poemas de juan gelman. maravillarme por el paso del tiempo y por las tormentas de verano que envuelven el aire en esta ciudad. las horas con el gato acurrucado cerca de mí y ronroneando casi durante doce años, las caminatas infinitas, las caídas, las horas con christian a mi lado en ya más de trece años juntos. escribir a veces cuando estoy tranquilo, escribir a veces cuando las avispas andan inquietas, enojarme & enamorarme de las palabras necesarias, disfrutar el silencio. escribir & recibir cartas por correo postal. la música, todo mahler acompañándome, escuchar discos de principio a fin por necedad, por felicidad y por convicción, descubrir música nueva. un café caliente, un amanecer, el olor a tierra mojada, el chocolate, las panaderías, una botella de tinto, un vasito (o dos) de mezcal. saberme finito, saberme aquí & ahora, saber que la vida es un constante antes-después.

y así, 39 ya. gracias. he llegado hasta aquí & seguiré avanzando: el camino sigue.

hablando de “moby dick” el otro día enuncié: “no me arrepiento de nada”. y es así.



(a manera de soundtrack de estos días: “black lake” & “the dull flame of desire” de björk; “the land between solar systems” de múm; “i am a rock” de simon & garfunkel; “hand-made” de alt-j; “divine” de antony & the johnsons; “undenied” & “roads” de portishead; “ ‘til i gain control again” de this mortal coil; “lights” de interpol; “hasta la raíz” de natalia lafourcade; “altas horas” de entre ríos; “i had this thing” &, por supuesto, “monument” de röyksopp)

miércoles, 12 de agosto de 2015

“black lake”, björk

en el centro del último disco de björk, “vulnicura” (2015), está “black lake”. los poquito más de 10 minutos de esta canción son como la marea. la canción está ahí, parece inofensiva pero viene, vuelve, se va, viene, vuelve, se va, crece, se lleva las cosas de la orilla, trae cosas de adentro. es poderosa: crece como el viento: hace temblar. las pausas que anuncian la ola que vendrá. más fuerte. silencios que hablan del viento que se llevará todo, la tristeza & la rabia incluidas. canción que llega cuando más se le necesita: disco que llega en el momento preciso. parte ya del soundtrack de la vida: canción ancla, soothes me. en especial, ahora: tan cerca de los 39.


***

our love was my womb
but our bond has broken
my shield is gone
my protection taken
i am one wound
my pulsating body
suffering being

my heart is enormous lake
black with potion
i am blind
drowning in this ocean

my soul torn apart
my spirit is broken
into the fabric of all
he is woven
you fear my limitless emotions
i am bored of your apocalyptic obsessions
did i love you too much
devotion bent me broken
so i rebelled
destroyed the icon

i did it for love, honored my feelings
you betrayed your own heart
corrupted that organ

family was always our sacred mutual mission
which you abandoned

you have nothing to give
your heart is hollow
i’m drowned in sorrows
no hope in sight of ever recover
eternal pain and horrors

i am a glowing shiny rocket
returning home
as i enter the atmosphere
i burn off layer by layer
jettison



domingo, 9 de agosto de 2015

el verdadero horror

el verdadero horror había comenzado unos días antes (porque el horror estaba por cumplir ya casi seis años, desde que polonia fue invadida en 1939 y ya los muertos sobrepasaban cualquier número posible de la imaginación) cuando desapareció hiroshima en segundos.

el 9 de agosto, 1945, verano absoluto. todo el calor. pasando las 11:00 a.m., nagasaki desapareció: de nuevo en segundos una ciudad alimentaba al fueg:, la piel y los huesos se convertían en polvo y aire caliente. desapareció nagasaki hace 70 años.


no puedo imaginar el horror de los japoneses en todas las ciudades del país a partir de ese momento: ¿quién seguía? ¿quedaría algo de su cultura, de su país, de su idioma, de sus familias? si la guerra desatada era enunciar el horror: los bombardeos contra civiles, el hambre, las atrocidades en cualquiera de los bandos, todas las familias con pérdidas, millones de jóvenes muertos y hechos pedazos, los campos de concentración, no puedo imaginar el miedo que siguió en cada casa hasta que japón se rindió y se terminó la guerra (después el miedo atómico continuaría y durante años marcaría al mundo, pero esa es otra historia).


y a pesar del horror y de haber desaparecido, hoy Hiroshima y Nagasaki existen y continúan, perdonan pero no olvidan: que no vuelva a suceder. nos toca conservar la memoria: nunca olvidar.

jueves, 6 de agosto de 2015

Querida Hiroshima

seis de agosto, 1945. pleno verano.

8:15 a.m., desaparece hiroshima. han pasado 70 años y el reloj sigue inmóvil.



que no se olvide: que no se pierda la historia, nuestra historia. que pasen los años y sigamos nombrando el horror humano y la maravilla de que se puede volver a comenzar: aunque todo se queme, aunque el aire sea fuego y la piel de miles sea cenizas en segundos. Hiroshima, querida. mon amour. herida abierta todavía y a pesar de todo, seguimos escribiendo, pintando, riendo, se hacen versos todavía, se hacen películas, nacen niños, se construyen ciudades, hay sueños que construir. 

domingo, 2 de agosto de 2015

el gato

“Fuiste como un sol
una cosa bella
un suspiro en mi interior”
Ely Guerra
  

el gato llegó inesperadamente, de un día al otro en agosto de 2003. y así se fue después de doce años de compañía el 31 de julio de 2015, sin avisar. llegamos a casa el viernes por la noche y no salió a recibirnos exigiendo su comida como acostumbraba si se nos hacía tarde: estaba muy quietecito, recostado tranquilamente, muerto en el piso de la habitación, en la alfombra que era su último descubrimiento/placer de la vida. christian y mau perdieron al tercero de la manada y eso inauguró una tristeza inesperada.

ahora ya no está el buen lükas, el hermoso gato.

fue compañero de insomnios, lapa de pelos en los días fríos, despertador neurótico de lunes a domingo, siempre presente al abrir el refrigerador, cazador de moscas y arañas, bebedor de rompope y comedor de aceitunas, ladrón de cigarros, respondón y juguetón. enorme, tibio, cariñoso, ronroneador en la tibieza. necio. hermoso. el gato lükas, el pelükas, su lükeza. su mirada. sus garritas. se llenaba de sol durante la mañana y al atardecer. bebía del vaso de agua para la noche. él estaba tranquilo en su manada, lo asustaban las tormentas.

cuando llegó a casa cabía en la palma de la mano. esa noche lo quisimos dejar fuera de la habitación, para que se acostumbrara a dormir ahí y lloró y lloró y lloró: lo dejamos entrar “sólo por esa noche” que se convirtieron en 12 años: todavía la última noche que pasó en casa, estuvo ronroneando, acurrucado entre los dos. 

este territorio de la tristeza es tan grande, pero nos quedamos contentos: nos acompañó 12 años: tuvo una muy buena vida de gato: jugó, comió, estuvo a salvo, lo cuidamos, nos acompañó, lo acompañamos. lo vamos a extrañar. aprendimos de él: y además nos recuerda que siempre hay un aquí & un ahora. nos la pasamos viviendo a veces sin ver que no hay permanencia. hay que aprovecharlos los aquí & ahora. vivirlos. escribe machado:

“Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan”


gatito hermoso, adiós: te pensaré en el calor del sol: te pensaré en los insomnios sin tu presencia. gracias infinitas por coincidir.


lunes, 27 de julio de 2015

mi tía sinéad

a christian, laura, ehe, lucho y karolo, que
me aguantan las obsesiones musicales (o eso
 aparentan porque ellos también tienen lo suyo)


me gusta mucho sinéad o’ connor.


desde la primera vez que la escuché. y es curioso, pero recuerdo perfectamente la primera vez que la escuché: fue en el radio, de noche, muy lejos de casa y en otro idioma, verano de 1990, cuando también leí compulsivamente “el señor de los anillos” de tolkien: esa noche estaba grabando canciones del radio en un cassette (si, uno esperaba a que pasara la canción y le ponías record, el botón con el círculo rojo rojo) y, por un extraño azar, no le quite el botón de grabar después de una canción que quería y no recuerdo cual era y siguió “nothing compares 2 u”. en esa habitación me maravilló tanta enormidad.



después, ya de regreso en casa, compré el cassette del disco “i do not want what i haven’t got” (1990), que me me hablaba de algo fuerte, algo que no podía definir aún, algo que se salía de mí. yo era un feliz fan de sinéad que escuchaba feliz su música en mis cassettes (ya tenía también “the lion and the cobra” (1987), su primer disco que es una belleza y que tiene “just like u said it would b” o “troy” que son un adelanto o presagio a lo que vendría) cuando sucedió el incidente de saturday night live cuando cantó “war” a cappella, original de bob marley, homenajeando al reggae, una de sus mayores influencias (el disco “throw down your arms” (2004) todo un recorrido por la cultura rastafari y la herencia caribeña, lo que regresó a la metrópoli desde las colonias), y dijo, con voz temblorosa, con toda la razón del mundo:

“fight the real enemy”

rompiendo la foto del karol wojtyla y gran escándalo, la vetaron de todos lados y las buenas conciencias de siempre la hicieron pedazos, le destruyeron vida y carrera, pasaron encima de ella. yo, adolescente, me daba pena esta mujer que todos criticaban y odiaban (el tiempo, materia blanda y curiosa, años después le daría la razón, porque ese acto tan simple fue la primera voz que dijo que en irlanda la iglesia católica abusaba de niños y niñas, no sólo laboral y físicamente, sino sexualmente y con violencia, que había menores de edad violados, muertos, abusados y un larguísimo etcétera). desde entonces decidí que sinéad no sólo era una voz genial y una voz poderosa, sino una voz valiente: en ella aprendí un ejemplo claro de que en esta vida hay que enunciar las cosas importantes aunque en ello se te vaya la vida misma. pensé, allá por 1992, que nunca volvería a sacar ningún disco.

pero, felizmente, hubo más discos: en 1994 cuando escuché “universal mother” con la magnífica “red football” volví a llenarme de la voz de sinéad. luego hubo un silencio de 6 años hasta “faith and courage” (2000) y hubo más discos hasta el décimo lp “i am not bossy, i am the boss” (2014). y en este último disco están “harbour” y “where have you been?”. un disco amoroso y, como siempre, donde sinéad dice cosas que tiene que decir fuerte y claro. no se queda callada y enuncia. feroz. voz feroz. me impresiona pensar en sinéad o’connor y saber que es mucho más que “nothing compares 2 u”. que anda haciendo discos desde 1987.

mis amigos se ríen de lo mucho que me importa y lo mucho que quiero a sinéad. le dicen mi tía sinéad. y tienen razón: es un poco esa presencia: una voz que arropa y que dice cosas importantes. la que de pronto dice “ya, suficiente mierda por ahora” y te da la mano y avanza contigo.