jueves, 28 de noviembre de 2013

agradeciendo

entre las múltiples herencias que me dejó mi abuela alicia quien nació y creció y vivió casi toda su vida en estados unidos fue que la fiesta de thanksgiving era su fiesta favorita.

desde que murió en el 2002 para mí ha sido una fecha donde me detengo y agradezco por las cosas buenas que me han tocado vivir en esta vida y comienzo pensando en mi abuela alicia y sus ojos francos y su cariño y de ahí me voy desenredando una madeja de felicidades y de cosas buenas que me han sucedido en el ciclo.


Gracias, pues: por la amistad, por los libros, por las largas lecturas, por las risas, por las cosas deliciosas de comer, por el pan recién horneado, por los chocolates, por las infinitas tazas de café, por tener cierta salud, por las largas caminatas sin sentido, por el amor y el cariño, por los gatos, por mi lükas, por estar en un punto donde no sé hacia donde voy pero que pese a todo me emociona saber que viene el futuro, por tener una voz que habla, por tener una voz que escribe (y mucho), por tener un aquí y una ahora interesante, por tener una historia, por mi familia (que están todos locos), por “mi” cineteca, por los viajes hechos y los viajes por hacer, por bob esponja, por sheldon cooper, por tener miedo y no quedarme quieto, por la música, por los días finitos e infinitos, por el cine, por los libros, discos y películas que han jugado el juego del antes-después, por el pozole verde, por lo que recuerdo (aún), por las fotografías, por las hojas secas, por el sol cuando hace frío, por japón, por el sur, por las siestas, por las ganas de ir al pacífico, por las distancias que a veces parecen tan cortas gracias a la tecnología, por el internet y su magia, por instagram, por los versos que se quedan en la cabeza, por mi cobija calientita, por saber que plutón es un planeta...

¡gracias! 


viernes, 15 de noviembre de 2013

antes y después


para laura o. con quien tuve esta conversación en mi cabeza

***
no exageré cuando le dije a laura que había un antes y un después de haber escuchado “reflektor” de the arcade fire por primera vez hace unas semanas. no es exageración. ese día algo sucedió que hace que exista esa dimensión de antes y esta dimensión del después. pero es que así se va la vida y eso es una maravilla. hay infinidad de anteses y de despuéses, constantemente podemos estar expuestos a que ese día, al levantarnos, suceda una fractura del tiempo que sucedió antes de que sucediera algo y después del hecho (¿será que por eso me entiendo con los libros de haruki murakami?).


para mí es claro que hay momentos de rompimiento en la línea del tiempo: un antes de haber visto  “fitzcarraldo” de werner herzog y su intenso y triste después. un antes de escuchar “the suburbs” por primera vez y su correspondiente después. un antes de escuchar los versos de juan gelman en su voz en un cassette, un antes de leer “rayuela”, un antes de que laura y yo nos juntáramos a tomar café para explicarle que ahora el tiempo era un después, un antes de haber comprado “manual de inquisidores” de antónio lobo antunes, un antes de leer “demian” por primera vez, un antes de un beso en el zócalo en el 2002, un antes del primer beso en la vida, un antes de contarle a gloria que me gustaba un chico en particular, un antes de que maría decidiera sentarse a mi lado y platicar conmigo en la facultad de arquitectura, un antes de comenzar a leer "2666" de roberto bolaño que significaría abrir una nueva puerta, un antes de la primera noche de insomnio, un antes de caminar por kyoto, un antes de escribir los primeros malísimos versos en mayo de 1992, un antes de descubrir que me gustaba mirar a través de una cámara fotográfica, un antes de desnudarme por primera vez junto a alguien, un antes de ver el cine de fassbinder, de wenders, de angelopolous, un antes de esa noche que vi “stalker” de tarkovski, un antes de sentir miedo, un antes de leer los versos que escribió pessoa, un antes de encontrar el verso de t.s. en un cartel que decía “these fragments i have shored against my ruins”, un antes de aterrizar en berlín, un antes de raparme por primera vez, un antes de escuchar a mahler por primera vez cuando era niño, un antes de leer “tokio blues” de murakami en la cama, un antes de responder el teléfono y saber que gabriel se había ahogado en una alberca, un antes de leer “howl”

un antes de.

un después de.

infinito. madeja infinita. cosa increíble.

en el tema de los discos, que es justo lo que hablaba con laura en mi cabeza, hay una larga lista de discos que significaron un episodio antes-después, sin ningún orden en particular: “green”, "new adventures on hi-fi" y “automatic for the people” de r.e.m., “debut” y “homogenic” de björk, “big calm” de morcheeba, “mellon collie and the infinite sadness” de the smashing pumpkins, “the boatman’s call” de nick cave & the bad seeds, “(  )” de sigur rós, “filigree & shadow” de this mortal coil, “antony & the johnsons” de antony & the johnsons, “andrew bird & the mysterious production of eggs” de andrew bird, “sweet & sour, hot & spicy” de ely guerra, “plastic beach” de gorillaz, “onda” de entre ríos, “the understanding” de röyksopp, “ok computer” de radiohead, “portishead” y “third” de portishead, “the lion and the cobra” de sinéad o’connor, “una temporada en el infierno” de fangoria, “ophelia” de natalie merchant, “stories from the city, stories from the sea” de pj harvey, “finally we are no one” de múm, “entre el cielo y el suelo” de mecano, “el efecto amor” de travolta y, claro, “the suburbs” y ahora “reflektor” de the arcade fire.

lo increíble es que sé que la lista no está completa, es lo que recuerdo ahora, en este aquí y este ahora. más increíble, y gran felicidad: sé que me esperan muchos más momentos de música, películas y vida que signifiquen antes-después. es una cosa boba, al mismo tiempo compleja, pero me hace feliz.


(la imagen para este post, el ecce homo de Borja, España, intervenido por doña ceci, es un bonito ejemplo de los episodios antes-después)

jueves, 7 de noviembre de 2013

reflektor, ahora

y por fin escuché “reflektor” (2013) de the arcade fire.


la última vez que escribí en el blog me preguntaba “¿qué sucederá? ¿logrará the arcade fire superar la maldición del tercer álbum? ¿logrará superar lo logrado con “the suburbs”?”

diré que sí, lo lograron. es un disco diferente a “the suburbs” y qué bueno que es así. qué bueno que lograron hacer música que tuviera sentido después de “the suburbs” con otra línea narrativa y otra línea melódica. es un disco que va creciendo conforme uno lo va escuchando. es un disco pensado como un disco, como una entidad, lo que no es sorpresa ya que los discos anteriores eran así, discos para escucharse como tal, piezas de un mismo rompecabezas. es un disco doble y tiene una razón de ser, meramente narrativa.

“reflektor” es un arcade fire madurando. es, sobre todo, una reflexión sobre el desamor y sobre la muerte. sobre el amor después de la muerte, sobre amar y que la gente a la que se ama también se muere. un disco sobre historias de amor que quedan incompletas. es un disco con momentos épicos. si, épicos. 


el disco uno comienza con la canción “reflektor”, el primer sencillo. una canción que crece mientras la escuchas y que crece conforme la escuchas. siguen “we exist” y “flashbulb eyes” (la canción que menos me gusta del disco). el disco avanza y llega “here comes the night time”. uuuuffff, momento épico uno. escalofríos y maravilla y felicidad absoluta mientras escuchaba el disco por primera vez, tiene esto, tan poderoso: “when i hear the beat, the spirit’s on me like a live wire. a thousand horses running wild on a city of fire. but it starts in your feet, then it goes to your head. and if you can’t feel it, then the roots are dead. and if you’re the judge, then what is our crime?”. siguen “normal person” y “you already know” y, momento épico dos, “joan of arc” y su  herencia del rock y su cambio melódico, denso, obscuro, magia absoluta. termina el disco uno.

el disco dos comienza con “here comes the night time ii” que es en realidad la canción que da origen al disco en el viaje que realizaron win butler y régine chassagne a haití y donde les maravillaba y asustaba el hecho que al terminar el día la gente corría a sus casas, abandonaba la ciudad porque en muchas zonas donde aún quedó el rastro del terremoto del 2010 no hay luz eléctrica y cuando llega la noche sólo queda la obscuridad. y siguen “awful sound (oh eurydice)” y “it’s never over (oh orpheus)”, las dos canciones que incluyen los momentos épicos tres y cuatro. la maravilla del mito de orfeo, la tristeza, la muerte, el amor, el final del amor, la búsqueda, todos esos elementos. sobre todo, ufff, increíble escalofrío cuando sucede lo de: “but when i say i love you, your silence covers me. oh, eurydice, it’s an awful sound” y cuando sucede esto otro en voz de régine “we stood beside a frozen sea, i saw you out in front of me. reflected light, a hollow moon, oh, orpheus, don’t turn around too soon”. ufff. sigue “porno” y el disco “cierra” con la maravillosa (momento épico cinco) “afterlife”. wow. (hay un bonus track que me hace temblar y que además incluye un bonus adentro del bonus que es “supersymmetry”).

es un disco para escucharse fuerte y con audífonos. es un disco para la noche. es un disco que me hace feliz y que no he dejado de escuchar desde que cayó en mis manos. sin duda, un disco enorme. mi historia personal se sigue enlazando con este grupo canadiense, son parte de mi banda sonora. búsquenlo, escúchenlo a-ten-ta-men-te, déjense llevar. yo sé lo que les digo.

no tengo (aún) en mis manos mi copia del disco, lo descargué electrónicamente porque aún la versión física, con dos discos y con un trabajo de arte interesante no está disponible en méxico: es una triste batalla ser análogo en estos tiempos.


(la primer persona en los agradecimientos es david bowie. por todo.)