lunes, 14 de enero de 2013

de nuevo, el mundo bolaño


“Algo va a ocurrir en los próximos días. Te tendré informado.”
Roberto Bolaño en “Los sinsabores del verdadero policía”

platicando con mi querido amigo karlos x, el misterioso, le decía que de muchas maneras debo reconocer que en realidad ya no soy objetivo con las letras de roberto bolaño.

hay algo en su manera de contar la historia que, a mí, muy dentro de mí, me emociona y me entusiasma. no me importa lo que me va a contar sino cómo me lo va a contar (cada vez que me enfrento a sus letras, en mi cabeza se da un diálogo directo con roberto bolaño, como si lo hubiera conocido, como si estuviera en casa y viniera a tomar un café). adentrarse en sus letras es uno de mis más grandes placeres. el misterioso me preguntó si acaso consideraba a bolaño un mejor escritor que, por ejemplo, haruki murakami, y le dije que si. a pesar que en su momento me han apasionado-obsesionado borges, cortázar, hesse, mishima, saramago, pessoa, gelman, lobo antunes y, más recientemente, murakami, el encuentro con el mundo bolaño ha sido todo un viaje alucinante y fascinante. 


leí en estos días “los sinsabores del verdadero policía” de bolaño (uno de sus libros publicados postmortem junto con “2666”, “la universidad desconocida” o “el tercer reich”), que es de muchas maneras una especie de entramado de hilos que se van a ir uniendo a otros hilos sueltos y no sueltos de la obra de bolaño: obviamente el personaje de amalfitano y el, por llamarlo de alguna manera, personaje de la ciudad de santa teresa se irán hilando con “2666” pero también con “los detectives salvajes” y el largo desierto de sonora o con los poetas perdedores; arcimboldi, j.m.g., el escritor francés de “los sinsabores…” teje hilos hacia el otro beno von archimboldi, el alemán, y los críticos que vistan a amalfitano en “2666” que comienzan sus idas y venidas buscando algo que saben que no podrán encontrar; la muerte, lo sórdido, el mezcal Los Suicidas, villaviciosa, el episodio de los belgas perdidos en el desierto de sonora, la poesía inútil, la locura, la noción de una búsqueda inútil. 

en fin, un gran libro, altamente recomendable. quizá éste libro pueda servir como inicio para leer a bolaño, si es que novelas de muchas páginas como “los detectives salvajes” o “2666” parecen intimidantes. vale la pena el viaje. me quedo en particular con este texto, de la página 146, capítulo 25 de la segunda parte “ii. amalfitano y padilla”:

¿Y qué fue lo que aprendieron los alumnos de Amalfitano? Aprendieron a recitar en voz alta. Memorizaron los dos o tres poemas que más amaban para recordarlos y recitarlos en los momentos oportunos: funerales, bodas, soledades. Comprendieron que un libro era un laberinto y un desierto. Que lo más importante del mundo era leer y viajar, tal vez la misma cosa, sin detenerse nunca. Que al cabo de las lecturas los escritos salían del alma de las piedras, que era donde vivían después de muertos, y se instalaban en el alma de los lectores como en prisión mullida, pero que después esa prisión se ensanchaba o explotaba. Que todo sistema de escritura es una traición. Que la poesía verdadera vive entre el abismo y la desdicha y que cerca de su casa pasa el camino real de los actos gratuitos, de la elegancia de los ojos y de la suerte de Marcabrú. Que la principal enseñanza de la literatura era la valentía, una valentía rara, como un pozo de piedra en medio de un paisaje lacustre, una valentía semejante a un torbellino y a un espejo. Que no era más cómodo leer que escribir. Que leyendo se aprendía a dudar y a recordar. Que la memoria era el amor.


(nota al pie: ventajas de no querer enfrentar al mundo real: uno lee más y con más gusto)


3 comentarios:

Lucho dijo...

A veces hay autores que nos calan los huesos directamente. Me parece que eso sucede más cuando son autores en nuestra propia lengua o cuando la traducción es muy buena.

moo mau dijo...

para mi las letras de bolaño han sido uno de los mejores regalos de la vida :)

victor nadales dijo...

Pero nosotros siempre estaremos afuera. Lejos de Octavio Paz y Neruda. Por allí, se decía Amalfitano como un loco, busca por allí, escarba por allí, por allí hay rastros de verdad. En la Gran Intemperie. Y también se decía: con los parias, con los que no tienen absolutamente nada que perder hallarás, si no la razón, la jodida justificación, y si no la justificación, el canto, apenas un murmullo (tal vez no sean voces, tal vez sólo sea el viento entre las ramas), pero indeleble.

Los sinsabores del verdadero policia; Roberto Bolaño; pag 126