miércoles, 4 de junio de 2014

4 de junio, 1989

uno de los ejercicios de la memoria colectiva es nunca olvidar ciertas cosas. hiroshima y nagasaki, los genocidios, tlatelolco en 1968, la guerra civil española, el 11 de septiembre de 1973 en chile, el golpe militar en argentina en 1976 (la lista es, tristemente, interminable).


entre esas fechas está el 4 de junio de 1989. veinticinco años ya. plaza de tian’anmen, en beijin, china. un hombre, un héroe anónimo que había hecho sus compras se detuvo frente a una columna de tanques. que no debían pasar los tanques a la plaza, que ya había sucedido la masacre. no cedería. si querían pasar tendrían que pasar sobre él. seguramente eso pasó, pero para siempre queda la fotografía, la imagen que televisó y difundió ese gesto. no sabremos nunca como se llamó pero no hay que olvidarlo.


nunca olvidar. que no se repita. que nunca más (tristemente, volverá a suceder una y otra vez).

martes, 3 de junio de 2014

nunca conocí a ginsberg

nunca conocí a a allen ginsberg en persona. no coincidimos. ni su tiempo ni su espacio coincidieron con los míos. cuando él murió yo comenzaba a tomar las decisiones importantes y empezaba a descubrir la poesía y los grandes libros. supe de él unos días después de su muerte. era abril y era 1997. escuché su voz leyendo “howl” a través de la televisión y supe que había muerto en nueva york, yo estaba del otro lado del mar. las letras anglófonas estaban de luto. el día que escuché “howl” (en realidad, la noche) cambió mi vida. es uno de esos momentos antes-después que cambian el curso de los acontecimientos y que no hay vuelta atrás. sin haber coincidido en el tiempo, el espacio o el idioma, coincidió que su voz y sus letras me hablaron bien clarito esa noche y desde entonces.


en esos días lejos de casa, hace tanto tiempo, lo leí en desorden. supe de él. escuché su voz hipnótica. supe que su sexualidad no la escondía y que amaba a los hombres y amaba a peter y que amaba a los muchachos. luego llegó a mis manos mi primer copia de “howl”, desde canadá me regalaban este pequeño gran tesoro en la edición de city lights books. lo leería en voz alta, a solas, frente al mar en veracruz. después, cosas raras, tendría otras cinco ediciones diferentes de este enorme poema. después iría leyéndolo más y más, haciendo míos sus versos, hablando con él, murmurando versos sueltos en las noches de insomnio, en las largas caminatas a solas, en los cuadernitos donde escribo mis propios versos. lo invito cada día de muertos a casa, porque lo quiero, porque es importante para mí. hablaría durante años (a la fecha) con mis amigos de él y de su poesía y de los otros escritores que a mediados del siglo xx cambiaban la forma de escribir para siempre: los adorados, poderosos y mitificados beats*. mis libros favoritos de ginsberg son “howl and other poems” (1955) y “death & fame” (1997), el primero y el último.

hay en la voz de allen ginsberg algo que me habla. 

el año pasado pude estar en los últimos días del verano en boulder, colorado, donde se encuentra la universidad budista de naropa. pasé una hora en el campus, casi al amanecer, cerca de la biblioteca que lleva su nombre. hablé con su fantasma. acaricié ese espacio donde hace años él anduvo por ahí. le escribí.



en el último poema que ginsberg escribió, se despide de la vida y de las cosas que no volverá a hacer. este verso siempre me ha llenado de tibia tristeza:

“No more sweet summers with lovers, teaching Blake at Naropa”

hoy, 3 de junio, allen ginsberg cumpliría 88 años. feliz cumpleaños allen. enorme voz, gran poeta.


*notas al pie:
*en el mundo mitológico-editorial de los beats se considera a allen ginsberg como uno de los tres pilares junto con jack kerouac y william s. burroughs. el último en morir fue william, pese a ser mayor que ellos, más drogadicto, más borracho, más violento, más de excesos, fue el último en morir de los tres.
** vale la pena acercarse al libro “una tribu de salvajes improvisando a las puertas del infierno” editado por la universidad autónoma de nuevo león y aldus, en una compilación y traducción de john bruns y de rubén medina, que muestra el trabajo poético de 15 miembros de esta generación.
*** también el libro gráfico “the beats: a graphic story” de pekar, piskor y buhle es un muy buen documento para acercarse al mundo beat, el momento y los escritores que lo conformaron, donde no sólo escribían sino que formaron parte de un gran cambio social por los derechos civiles (sexuales, raciales y de género).
**** james franco interpreta maravillosamente a allen ginsberg en “howl” (2010) de epstein y friedman. una película sobre el momento de la publicación de “howl” y la lectura en octubre de 1955. al final de la película escuchamos a ginsberg mismo cantando “father death blues”. Uuuuh.


sábado, 31 de mayo de 2014

contener multitudes

entre los pocos versos que sé de memoria hay uno de allen ginsberg que dice:

“Where are we going, Walt Whitman? The doors close inan hour. Which way does your beard point tonight?”

hoy, 31 de mayo, walt whitman cumpliría 195 años. las velitas en su pastel harían un incendio. como lo fueron sus versos cuando los escribió en el siglo xix. un incendio como cuando sus versos se leen ahora.


en el mundo mitológico de la poesía ahí está, gigantesco walt whitman. sentado, enorme poeta, solitario, con su enorme barba y su sombrero, sus ojos tristes. mira a través de su ventana en un mundo donde aún no hay electricidad, recuerda la piel de aquel muchacho que acarició y besó (aquel muchacho que son cientos de hombres y mujeres a los que acarició y besó y que el mundo desaparecía al estar con ellos/en ellos), recuerda que tuvo su sangre en sus dedos y le dijo que todo iba a estar bien. recuerda los veranos interminables. recuerda el paso del tiempo, el paso de su adorado río paumanok junto al que caminó tantas veces, perdiéndose entre sus propios pasos y los árboles, entre la maravilla de la vida y la maravilla cotidiana que es el cuerpo, haciendo versos que hablaban con todas sus palabras de ese centro que era el bajovientre de un hombre, el olor de una nuca, la piel al amanecer en aquel siglo xix, tan lejos ya. otro mundo.


walt, enumerador de la vida, enumerador de los misterios, de las palabras que valían la pena, de las penumbras y los caminos recorridos, enumerador de huesos, pieles y cicatrices. walt, querido walt. qué lindo es festejar tus multitudes en este frío y lluvioso mayo, desde otro idioma, desde otro tiempo y otra geografía. 



(¿qué harías hoy día walt whitman?)

viernes, 30 de mayo de 2014

era lunes



hace veinte años era lunes. en la ciudad de méxico comenzaban las enormes lluvias de verano, esa tarde llovería y llovería. ese fue mi último día en la preparatoria, no volvería más. en el microbús se terminó la pila de mi walkman, no recuerdo que estaba escuchando pero si recuerdo que leía “cien años de soledad” de garcía márquez, sólo por el gusto de hacerlo y como fue habitual mientras leía ese libro algo me interrumpiría la lectura justo cuando entrara en esas páginas, me tomaba una o dos páginas de lectura en serio para que alguien me hablara o sonara el teléfono o alguien decidiera que era bueno tocar el timbre de casa o que era buen momento para cambiarme la vida. esa tarde fui a clases de francés. pocas veces he estado simultáneamente tan asustado y tan contento en la vida. de esa persona que fui yo mismo hace veinte años queda muy poco, pero aquí estoy. el hilo de mi historia apenas comenzaba a desenredarse (o a enredarse, según se quiera ver). faltarían unos días para las verdaderas tormentas de ese verano.

no me arrepiento de nada.

felizmente.


con cariño: gloria, ernesto, mariana p., 
mariana s., acely, maría, karlita, iliana, 
magnolia, lucía, cecilia. hace veinte años o más 
que andan por mi vida y eso me hace muy feliz.

miércoles, 21 de mayo de 2014

"cataracts"

(que empieza el día, la madrugada casi húmeda entre las sábanas, el aire pesado en los pulmones… o que vuelve la noche, se deja escurrir en la piel, vuelve a ocupar los espacios de esta casa, la ciudad indefensa… la noche que habla muy quedito de las sombras, de lo que me hace temblar)

***

hace tiempo llegó a mis manos un disco de andrew bird, “armchair apochryfa” (2007). es el tercer albúm después de tocar con el grupo “bowl of fire” (1998-2001) y es el disco que incluye la canción “imitosis” que, aunque no es de mis preferidas, sí es de las favoritas del público andrewbirdsino y del repertorio de este extraño señor al que le da por silbar, por tocar muchos instrumentos, por hacer magiamúsica estando a solas en el escenario (de hecho, “imitosis” la he escuchado las tres veces que he visto a don andrew bird en vivo).

pero vuelvo al disco: “armchair apochryfa” es un disco poderoso. es un disco mucho más maduro que “weather systems” (2003) y más sólido como concepto (fuertes declaraciones) que “andrew bird & the mysterious production of eggs” (2005). es, además, un disco mucho más obscuro y melancólico. un disco que se mira hacia adentro. un disco que implota.

cuando llegó a mis manos me maravillaron dos canciones en particular: “dark matter” y “scythian empires”, ambas sumamente andrewbirdezcas en musicalidad y maravilla. el resto del disco me hacía muy feliz también y como con los otros discos de andrew bird me sorprendía la estructura y concepto de este trabajo que lo hace un disco para-escucharse-de-principio-a-fin, completo. pero algo sucedió hace un par de meses que caminando por la ciudad de méxico, abstraído en mis ideas o esas palabras que resuenan en mi cabeza neciamente, apareció aleatoriamente en mis audífonos la canción “cataracts”. ufff.  toda la nostalgia, toda la magia de la música de andrew bird está ahí. y silba.



caminaba hace unos días en una de esas extrañas mañanas de mayo, soleadas pero de aire frío, donde el cuerpo camina pero el alma sigue en las sábanas en casa y escuché “cataracts” y en mi mente sucedió esto, bien claro: “todas las sombras que acaricié van dejando su olor entre mis dedos, luego sucede la humedad”. todo se acomoda de pronto. todo está en su lugar. la piel se eriza. continúa el día que apenas comenzaba. quería compartir.





“When our mouths are filled with uninvited tongues of others
And the strays are pining for their unrequited mothers
Milk that sours is promptly spat
Light will fill our eyes like cats

And they shall enter from the back
With spears and scepters and squirming sacks
Scribs and tangles between their ears
Faceless scrumbled charcoal smears

Through the coppice and the chaparral
The thickets thick with mold
The bracken and the brier
Catchweed into the fold

When our mouths are filled with uninvited tongues of others
And the strays are pining for their unrequited mothers
Milk that sours is promptly spat
Light will fill our eyes like cats
Light will fill our eyes like cats
Cataracts”

Andrew Bird