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viernes, 28 de junio de 2019

alzar la voz para construir


 “Fui hombre, poeta, amé a otros hombres. Tuve hambre.”
Alfredo Fressia

“Yo quería ser mamá
aunque no sabía que no quería tener marido.”
Maricela Guerrero

“Éste es el verbo nombrar y significa traer o hacer presente.”
Sergio Loo


***
ya son 50 años de esa noche en el stonewall inn, en nueva york. esa noche del 28 de junio de 1969, las personas que estaban ahí, diversas, gays, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, queers, dijeron basta. dijeron ya no más. rompieron botellas y rompieron vidrios y gritaron y fueron poderosos y no sabían que mientras gritaban y se liberaban de la humillación cotidiana por parte de la policía encendían un enorme incendio que se extendería en su barrio, en su ciudad, en su país, en todas partes y en el tiempo. porque la diversidad sexual está en todas partes y esa noche inició la búsqueda por los derechos y por la inclusión y la legalidad. alzaron la voz y construyeron algo que seguimos construyendo 50 años después: esta casa todavía no está completa.

esa noche, marsha p. johnson y sylvia rivera, dos mujeres trans, una negra y otra latina, fueron las primeras que aventaron botellas a la policía y después fue cosa de encender un flama que no se apaga.


lo que celebramos, lo que conmemoramos, todos (todas, todes, todxs) los que conformamos el abanico alfabético de la diversidad sexual lgbtttiq es el inicio de reconocer nuestros derechos como seres humanos plenos: el derecho a ser personas: el derecho a existir y reconocernos sin máscaras en la calle, en los centros de trabajo, en los centros de salud, en el transporte público, ante la autoridad, ante la comunidad, ante los vecinos: el derecho al amor y al desamor y a vivir la sexualidad plena e informada, el derecho a desnudarse, a descubrir el propio cuerpo: el derecho al deseo: el derecho a decidir con quién o con quiénes queremos compartir la cama, la cotidianidad, el café, el lecho de muerte: el derecho a tomarnos de la mano mientras caminamos en la calle: el derecho a la información y a la salud: el derecho a nombrar el amor o el deseo con su nombre verdadero: el derecho a ser ciudadano en todos los aspectos de la ley y no sólo entidades que pagan impuestos.


no pedimos que haya matrimonio gay, ni adopción gay, ni salud gay. pedimos el derecho al matrimonio, a la adopción, a la salud. pedimos existir y poder nombrarnos.

eso fue lo que inició hace 50 años, eso es lo que estamos peleando aún. aquí, en mi ciudad, de pronto pareciera un oasis, pero tanto en mi país como en el mundo todavía falta mucho por hacer y en eso se nos irá la voz: seguimos aquí, nadie nos va a poder callar.

kavafis, nacido en Alejandría en 1863, en griego y en pleno imperio otomano, escribió este poema:

COSAS ESCONDIDAS
Que nadie trate de deducir quién fui
de todo lo que hice y todo lo que dije.
Había un obstáculo que deformaba
mis acciones y mi modo de vivir.
Había un obstáculo que me detenía
muchas veces cuando iba a hablar.
Por medio de mis acciones más inadvertidas
y mis escritos más velados,
sólo por medio de estas cosas podré ser comprendido.
Pero quizá no valga la pena dedicar
tanto interés y tanto esfuerzos a descubrir quién soy.
Más adelante – en una sociedad más perfecta –
otro, hecho exactamente como yo,
sin duda aparecerá y actuará con libertad.

(en eso seguimos querido kavafis, en eso seguimos marsha y sylvia, tengan la seguridad que en eso seguimos)

viernes, 29 de septiembre de 2017

tadaima, otra vez

(“tadaima” es una palabra japonesa que quiere decir “ahora estoy en casa”, tiene el kanji ima, que significa “ahora”)


toda ciudad es un organismo vivo: se mueve, se crea, cambia. no lo vemos pero sucede que conforme avanzan los días cambian las cosas, como un cuerpo. le crecen los árboles, se caen las hojas, un negocio al que nunca íbamos cierra y no lo vemos, aparece una nueva construcción, hay un café nuevo, aparecen edificios y vialidades. un día, la calle de siempre funciona en sentido contrario y ahora hay bicicletas. todo es un caos constante y cambia. y a veces, como en los cuerpos, las cosas cambian sin avisar: se rompe, se cae, se quema, se ahoga. y la amamos así, nos aferramos, la cuidamos, la queremos, es nuestra ciudad y la amamos cada vez más aunque tengamos miedo. es nuestra casa.


había un muro en la colonia roma norte que tenía escritos unos versos que me sacaron el aliento la primera vez que lo vi. las últimas veces que pasé ya no estaban los versos. el muro estaba vacío, sin las palabras correctas, sin el hechizo, sin conjuro. debería de seguir ahí porque las palabras no se disipan aún. y ahora, en estos días de final de septiembre, no sé si el muro está ahí todavía.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

el tiempo y su materia (7)

[¿qué quedará de estos días? ¿qué quedará de la memoria? ¿cómo nos construimos desde el desasosiego y el silencio?



devoro las últimas páginas de “los recuerdos del porvenir” (1963) de elena garro que me fascinó & entristeció simultáneamente, lo termino antes de medianoche (“mau: hay que leer a la garro”, me hago una nota mental y volveremos sobre sus letras pronto), me duró pocos días. sigo sin escribir sobre leonard cohen y su ausencia. pienso en simon & garfunkel y su “i am a rock” (1965) cuando leo esta frase de la garro:

su voz se había deshabitado.

diciembre empieza en unos minutos y pareciera absurdo (volver a) escuchar “i am a rock” (una vez más) porque todavía no es invierno, ni hay un diciembre obscuro y profundo, pero la novela habla de las piedras y de lo que queda y la memoria y, siempre:

i am a rock
i am an island

jueves, 15 de septiembre de 2016

cosas que celebrar

creo, de verdad lo creo, que hay mucho que celebrar hoy.



y un poco es como con todas las cosas, no es que hoy me guste mi país y el resto del año lo ignore, no. pero veo y oigo muchos comentarios de “no hay nada que celebrar de méxico”. creo que sí lo hay, y mucho: celebro, para empezar, el pozole verde.

sé que en mi país hay pobreza, corrupción, violencia, narco, injusticias, políticos, mala información, y la lista puede ser larga. ¿qué hago para resolverlo? ¿me quedo quieto a ver si el gobierno lo resuelve? ¿si un héroe cacique viene y lo resuelve? no, me levanto y hago. digo. transformo. cosas tan simples como llegar a la hora que acordé con alguien (aunque esto se vuelve una lucha monumental conmigo mismo a veces), pagar mi pasaje en el transporte público, no tirar basura, ayudar si puedo, no estorbar si no puedo ayudar, consumir responsablemente y consumir en negocios locales. esas cosas. no solo me quejo: hago. y, lo mejor, no estoy solo en esto: celebro que este país tiene millones y millones de gente que todos los días trabajamos y que hacemos nuestro esfuerzo para que este sea un buen lugar para vivir: ayudamos, cumplimos, estamos. celebro que hay alguien en twitter hoy que escribe “Necesitamos dejar de hablar de México en tercera persona #yosoyMéxico #yohagoMéxico”.

celebro que en este país está mi cineteca y que ahí converge el cine del mundo y puede uno ver una película de roberto gavaldón de 1947 restaurada o una magnífica “te prometo anarquía” (2015) de julio hernández cordón y tomar un café veracruzano, aquí & ahora. celebro que tenemos una geografía inmensa e impresionante, que tenemos muchísimos años de historia, que nos hemos mezclado desde siempre y que al final somos una mezcla de culturas originarias, españoles que vinieron, mestizos, migraciones que fueron llegando. en mi historia genética hay españoles, un bisabuelo rarámuri, un alemán perdido en batopilas, chihuahua, un largo linaje nacido en el valle de méxico, chilango orgulloso, mi abuela gringa; en mi historia no genética está el exilio español y el exilio de los argentinos y uruguayos, una inglesa que llegó y no se fue, una catalana, los gitanos-canarios del gabi’s, los japoneses de c.o.m.e., todos ellos me dejaron huella; es en este país donde convergen siglos de culturas, maneras de pensar, maneras de hablar, podemos decir popocatépetl o don goyo, podemos decir la palabra chocolate y celebrarlo, podemos beber café mexicano que es riquísimo, podemos maravillarnos de la arquitectura y las ruinas, acá podemos ver la obra de félix candela, lo que hizo gabriel figueroa, con los cielos y la luz que repiten los gestos tantos años después en estos paisajes, lo que escribió xavier villaurrutia, en este país escribió efraín huerta y sembró semillas y sin méxico no existirían “los detectives salvajes” de roberto bolaño. acá podemos leer lo que hoy día escribe alguien como maricela guerrero, paula abramo, sara uribe, mónica gameros, césar cañedo o luis felipe fabre, lo que hoy construye musicalmente alguien como ely guerra. y el pozole verde (y el mezcal, los tacos al pastor, las carnitas michoacanas, la comida yucateca, las tlayudas oaxaqueñas, los chilaquiles, las quesadillas sin queso lo que es perfectamente lógico, las quesadillas con queso que son buenísimas, los tamales en sus mil presentaciones y regiones, esas cosas y un larguísimo etcétera culinario), por supuesto.

mi país es mucho más que sus políticos, que sus gobiernos y sus malas mañas y que las cosas malas que tenemos como sociedad y cultura, pero esas cosas tenemos que cambiarlas, reconocernos en ellas y hacer lo que podamos, paso a pasito para cambiar, paso a pasito para que el cambio perdure. 


mi méxico vale mucho la pena y lo celebro. mucho por hacer, mucho que festejar, la verdad. feliz cumpleaños país.  

 
 

jueves, 11 de agosto de 2016

cosas que no son frágiles

de nuevo, a la manera de sei shōnagon, cosas que no son frágiles:

(aquí debería ir otra foto, pero es el mar)

el ruido del mar, las ganas de ver el mar. una & otra vez.
la roca volcánica, las raíces de los árboles & de uno mismo, lo que sembraron los abuelos.
ese incendio tan de ovidio, tan de orfeo, el hilo que sostiene teseo en una mano y del que borges escribirá unos versos en 1984. gustav mahler & sus cosas, los escalofríos. algunas amistades, las obsesiones, la felicidad de encontrar un libro, la admiración por las nubes de gabriel figueroa, las ganas de viajar y conocer lugares, algunos fantasmas & su compañía, un pensamiento recurrente, el silencio por dentro, mi ipod que es un sobreviviente indestructible pese a mi (mala) relación con la gravedad.
un reloj que dejó de moverse el 6 de agosto de 1945 a las 8:15 a.m.
el miedo (a veces), la tristeza (casi siempre).
cuando tomo una decisión, cuando el rencor me gana, cuando tengo que hablar.

la voz de anonhi, necesitar escribir con tinta negra, las ganas de comer pan.


lunes, 1 de agosto de 2016

cosas que son frágiles

a maría jaime, gracias.

a la manera de sei shōnagon, cosas que son frágiles:

la luz justo antes que anochezca, la vida, las cosas que la forman, un crisantemo que se marchita, lo que sucede cuando se enuncian ciertas palabras, los secretos, el cemento debajo de un árbol, el recuerdo de una textura en los dedos, las costillas (a veces), mis tobillos, el instante en que comenzará a llover, caminar sobre el hielo, un vaso de vidrio que se cae, lo que construimos si se mueve la tierra, una fotografía si hay furia o fuego, un verso antes de despertar, la alegría, un mazapán, nuestro incierto lugar en un altar de muertos, la calma.



lunes, 30 de mayo de 2016

el tiempo y su materia (4)

[este tiempo ¿es tangible? ¿qué quedará de estos días? ¿construimos el tiempo con lodo, con aire, con miedo, con historias que nos contamos cuando anochece?] pienso en los versos que escribió sergio loo (ciudad de méxico, 1982-2014), sabiendo que el cáncer avanzaba y que, pronto, su tiempo se acabaría. pienso en la finitud. en lo que quedará, si es que quedará algo. pienso en cómo se habrá sentido tras escribir el texto llamado “tarso” y el proceso de escritura (¿lo escribió con tinta y papel? ¿tecleó en una computadora? ¿corrigió? ¿salió a la primera? ¿creció, tachó, cambió cosas del texto?).


¿qué sintió en la garganta o en el lenguaje cuando escribió: “Ésta es mi voz. Éstos son tus oídos que escuchan mi voz.”?

¿supo que eso sobreviviría cuando escribió: “Ésta es la lejanía que siento aunque estés adentro, a un lado. Ésta es la larga lista de lo que digo para que exista.”?

¿le habrá faltado el aire al escribir: “Éste es el verbo nombrar y significa traer o hacer presente.”?



lo vuelvo a leer, mayo se acaba. afuera ya es la noche y llovió un rato. aquí, ahora, todo sigue.


(el texto “tarso” es parte del libro “operación al cuerpo enfermo” de sergio loo, ediciones acapulco, méxico, 2015, un libro verde, último de los libros-tesoro que han caído en mis manos. este libro póstumo de poesía (o prosa poética o narrativa hilada con aire o juego del lenguaje) es una verdadera maravilla: una bocanada de aire fresco, palabras que hablan de lo importante, palabras para subrayar con tinta negra)

lunes, 4 de abril de 2016

40 años del exilio argentino: construir la memoria

“Llamar a las cosas por su nombre es otro exilio.”
Juan Gelman

la Historia (con mayúsculas) se construye de muchas historias, muchas de ellas mudas o poco conocidas o que no aparecen mucho en los libros o que se pierden porque no se enuncian o que se pierden porque nadie las quiere recordar. mi ciudad y mi país están construidos de muchas historias de esas (no somos un país homogéneo, somos un país multicultural y lleno de muchos otros que llegan y se quedan, que vienen de paso y dejan sus palabras y sus costumbres, los republicanos españoles, los libaneses y sefaradíes (que apenas entendí porque llegaron), los europeos de los años 40s, los sudamericanos, la gente de otros estados de la república, en fin, ese es otro tema…); en particular me interesa hablar de una exposición que acaba de abrir y se llama “méxico: ciudad refugio. a 40 años del exilio argentino”, con curaduría de la talentosísisma fotógrafa valentina siniego y que habla de cómo la ciudad de méxico se abrió (¡hace 40 años!) en 1976 para recibir a muchísimos argentinos que llegaron huyendo y que encontraron aquí tierra segura y algo que los hizo echar raíces de una u otra forma, aunque regresaron al sur en los 80s, una parte de ellos siempre se quedó aquí. 


a la entrada de la exposición (y aquí arriba) hay una fotografía tomada el 28 de agosto de 1976 (el 24 habían desaparecido a marcelo gelman y a su esposa claudia quien estaba embarazada), donde cristina malanca junto con su hijo nicolás cabral en una carriola caminan hacia el avión que los llevará a méxico. en la instalación de la entrada a cristina se salen dos corazones, uno rojo en la dirección en la que camina, uno azul en la dirección en que mira. esa fotografía muestra perfectamente el exilio argenmex. lo que se queda en casa, lo que se gana al irse. en la exposición está la fotografía original, pequeñita, dramática, con los datos de la historia personal y de la fotografía en sí.

la exposición muestra con imágenes y textos una historia inmensamente triste pero que también es una historia feliz: al huir y dejar todo excepto el idioma y alguna maleta, esta ciudad les permitió reconstruirse y continuar. aquí se construyó el corazón argenmex.  con imágenes y textos uno puede entender el momento histórico, la tragedia de los desaparecidos (si, más de 30,000 y más de 500 niños), la violencia de la dictadura, lo que significa la lucha de las madres de la plaza de mayo y de las abuelas y los símbolos, el rol de las organizaciones argentinas en el exilio, los procesos de huida y reconstrucción, el increíble poder de las cartas enviadas por correo, el horror de las denuncias ante la desaparición y asesinato de jóvenes, el secuestro de los bebés, el shock y la maravilla de llegar a una ciudad de méxico como la de 1976-1977, la lucha por la verdad, la memoria y la justicia, porque es importante decir cada 24 de marzo “nunca más”, lo que significan los gestos solidarios desde los otros, la construcción colectiva de la memoria a partir de las memorias e historias individuales.



nicolás cabral lo describe infinitamente mejor en uno de los textos de la exposición, que transcribo íntegro (las negritas del final son mías):

“La llegada

La patria es la infancia, dicen unos (tal vez citando a Rilke). La patria es la lengua, dicen otros (suelen ser escritores). ¿Cuál es la patria de aquellos a los que se les niega el país de origen? ¿Y la de las familias que abandonan proyectos de vida para atender imperativos de supervivencia? Pisar el suelo mexicano fue, para miles de argentinos, un hecho alegre. En el aire había un nuevo olor, mezcla de maíz y alivio: el exilio es preferible a la cárcel o la muerte.
Después claro, la vida siguió su curso: allá, nada detenía el proyecto depredador; aquí, las diferencias ideológicas se mantenía. Por lo demás, había que encontrar modos de subsistir, a veces reinventándose (la política no es cosa de expatriados). Al margen del repertorio de chistes, los recién llegados experimentaron generosidad. Todos pensaban en volver, pero muchos nunca lo hicieron: se los reconoce por ese acento inconfundiblemente argentino (aquí) y extrañamente mexicano (allá).
Algunos, los que llegaron en brazos o demasiado jóvenes, son prácticamente indistinguibles de los locales, aunque les quede algún rasgo de origen. La identidad, uno de los temas más visitados por el pensamiento latinoamericano, adquiere nuevas complejidades. El que reconstruye su vida en otro país tiene un rostro bifronte e inestable: el lugar que se deja no vuelve a ser el mismo; el lugar al que se llega nunca termina de ser propio. No es una tragedia: tragedia es no haber vivido para contarlo.

esta es una historia que hay que contar. que nunca se olvide.



(la exposición “méxico: ciudad refugio. a 40 años del exilio argentino”está en el museo archivo de la fotografía, Guatemala 34, centro histórico, atrás de catedral, en la ciudad de méxico hasta el 20 de junio de 2016. la entrada es gratis y está en pleno centro de la ciudad, así que vale la pena ir, aprender, ver, y luego uno puede ir a pasear muy felizmente)


viernes, 29 de enero de 2016

esperando que hierva el agua

(“sparks”, röyksopp. es de noche y hace frío en la ciudad de méxico. hoy no vi el atardecer desde la ventana, hoy más bien era el viento y la nariz helada, los dedos buscando un rinconcito para esconderse y sentir calor. ahora espero que hierva el agua para preparar un té. la canción es del 2001 y sigue, quince años después, sacando chispitas en el aire. ¿qué cosa será el tiempo que de pronto se estanca y de pronto pasa en un abrir y un cerrar de ojos? ¿cuál es la materia con el que se construye? ¿cómo guarda uno sus recuerdos? ¿la primera vez que se escuchó una canción, hacía frío o no? ¿se bebía té, vino tinto o había sed? ¿tristeza o felicidad? ¿era aquí o era otro lugar? ¿y si aquí ya es otro lugar? ¿había niebla esa noche? ¿era de noche y no pasaban taxis para llegar a casa? ¿estaría pensando en ese verso de walt whitman…

An unseen hand also pass’d over their bodies,
It descended tremblingly from their temples and ribs.

que a veces vuelve a la memoria sin avisar? ¿qué fuegos hubo? ¿cómo será una tarde de verano en oulo, finlandia? esas cosas. el agua hierve. el té negro, con miel)

lunes, 28 de diciembre de 2015

con lo que nos construimos

“La noche tiene la forma de un grito de lobo.”
Alejandra Pizarnik
  
termina el año, hay que organizar cosas. acomodando papeles, cartas, fotografías, recortes de periódico, hilos, recuerdos y cosas encontré una fotografía.


la debo haber tomado en 1992 o 1993, realmente no recuerdo. no sé dónde la tomé, no recuerdo nada alrededor de la fotografía en sí: es un camino de tierra, rodeado de maleza, un cielo con nubes de tormenta o nubes que reciben luz antes que termine el día. la imagen es blanco y negro, la tomé con una cámara análoga, mi antigua réflex. hubo un negativo involucrado, papel fotográfico y magia de laboratorio de fotografía, olor de químicos, luz roja, ese instante en que el papel blanco empieza a mostrar lo que se quedó fijo. el tiempo, seguramente, ha hecho su trabajo pasando sobre la imagen y quitándole un poco de nitidez.

la foto me hizo sonreír. no recuerdo nada de lo que hay detrás de esa imagen inmóvil, no recuerdo su historia en mi propia historia. lo que me sorprende es la certeza que 23 o 22 años después seguramente habría hecho una fotografía similar de haber estado en el mismo camino, la misma maleza, las mismas nubes. me hubiera quedando horas (minutos, porque el atardecer es increíblemente efímero) mirando esas nubes. la obsesión visual y estética sigue ahí. me da risa darme cuenta, de una manera tan clara, que al final las obsesiones son con lo que nos construimos. nuestras obsesiones son nuestra historia, una especie de piel. al final del día, somos nuestras obsesiones.

somos nuestra memoria. nuestros discos, lo que leemos. lo que comimos. los viajes. las palabras que elegimos, el tiempo con los amigos, los amores felices y tristes, el miedo que nos gana, los insomnios. lo que vemos. lo que compartimos.


(después de mirarla y de reírme de mi mismo, le regalé la foto a christian sin pensarlo. alguien que ha tenido que lidiar y aguantar mis obsesiones. que le toca escuchar mis monólogos sobre el amanecer y la luz y el atardecer y la luz y las nubes y los paisajes y la luz que entra por la ventana y como la luz sobre las hojas y la luz cuando empieza el día o cuando es reino de penumbras, alguien con quien comparto el amor por el cine filmado por gabriel figueroa. alguien infinitamente paciente con mis obsesiones, mis miedos y los lobos que me habitan)

lunes, 14 de diciembre de 2015

40 años de un disco de patti smith

“the landscape is moving”
Patti Smith


escribí antes, este mismo año: en 1975 patti smith grababa “horses”, el disco que va a cumplir 40 años en diciembre, el primer disco. para la portada del álbum le pidió a su amigo, expareja y compañero robert mapplethorpe que tomara la fotografía. la fotografía era física y relevante, robert jugaba con la luz y la obscuridad, patti con las palabras.”

ayer, 13 de diciembre, “horses” cumplió 40 años de haberse aparecido ya como disco, ya como producto terminado. ayer fue día de fiesta. estos días he estado recorriendo el disco de ida y vuelta, una y otra vez, escuchándolo, haciéndolo la banda sonora de los últimos días y de los insomnios de la semana. todavía me sigue maravillando como cuando lo escuché en el radio hace muchísimos años ya (el mundo era otro: estudiaba arquitectura, cuánto no había pasado, cumplir 40 años aún parecía algo tan lejano y ya este año varios de los amigos más cercanos lo han hecho y vamos para allá a pasos agigantados).


pienso en esos lejanos jóvenes que fueron los primeros en escuchar el disco. era diciembre y hacía frío, era nueva york o londres o san francisco y era 1975. el disco mostraba una patti smith muy joven, andrógina, su camisa muy blanca, recargada contra la pared. una de las fotografías ícono de robert. esos blancos y negros tan poderosos de su fotografía. el título: “horses”. el primer disco de patti smith. la emoción de haberlos escuchados en vivo en algún recital y ahora tener el disco en las manos. la sensación de abrir el disco, colocar el vinil en la tornamesa y escuchar la primera frase: “jesus died for somebody’s sins but not mine”. toda la fuerza, toda la potencia de una música muy básica, algo experimental, totalmente sincera, una letra extraña, versos y palabras envolviendo esas melodías. esa voz. ya había pasado woodstock y ya habían muerto jimi hendrix y janis joplin y jim morrison, bob dylan y leonard cohen llevaban algunos discos y ese año también aparecía en el mundo de la música david bowie (¿imaginar la historia de la música hoy día sin “horses”, sin bowie? no).

el tiempo, que suele arrasarlo todo, aún nos permite escuchar las 8 canciones de “horses”. si, hay momentos en que la música que surge del disco tiene esa edad, pero nada con 40 años puede negar el paso del tiempo. john cale produjo el disco. los músicos fueron patti smith, lenny kaye, jay dee daugherty, richard sohl e ivan kral. el disco incluye “gloria”, “redondo beach”, “birdland”, “free money”, “kimberly”, ”break it up”, “land [horses/land of a thousand dances/ la mer(de)]” y “elegie”. son poco menos de 44 minutos. ya con la magnífica “land [horses/land of a thousand dances/ la mer(de)]” el disco habría valido la pena. es de esas canciones que no me canso de escuchar. a veces, pasan meses sin que la escuche y de pronto aparece y me vuelve a sorprender. me regresa esa ansia. ese extraño temblor. estos jóvenes que hicieron “horses” apenas iban descubriendo su mundo: hicieron esto y ha sido toda una vida, toda una historia.

enorme disco “horses”. la alegría de haberlo encontrado en esta vida (pienso que, más o menos, el disco me ha acompañado 20 o 19 años).

miércoles, 4 de noviembre de 2015

20 años de un disco de the smashing pumpkins

“Time is never time at all
You can never ever leave
Without leaving a piece of youth”
Billy Corgan

ya cumplió sus primeros 20 años. apareció en octubre de 1995.


lo primero que supe, porque lo vi físicamente, fue un era un disco doble, las ilustraciones eran hermosas y el grupo se llamaba "the smashing pumpkins" (la alineación original, los que se juntaron alrededor de billy corgan entre 1988 y el 2000: james iha, d’arcy wretzky & jimmy chamberlin).

nunca los había escuchado, pero las imágenes en el disco doble me recordaban a “el viaje a la luna” de george méliès, aquella primerísima película de ficción filmada en 1902 (sin esa película la historia del cine habría cambiado, pero esa es otra historia). me pareció que el título era divertido: "mellon collie & the infinite sadness": eran años de descubrir cosas, nombrar el mundo y descubría la poesía de e. e. cummings, así que la presencia del símbolo ampersand en el título me emocionaba enormemente. era, repito, 1995.

luego fue comprarlo y maravillarme. escucharlo y sorprenderme conforme pasaban las 28 que parecían un ataque de neurosis: calma, tranquilidad, furia, ternura, calma, sueño, pesadilla, rabia, desencanto, viento, calma, historias breves, vampiros, el viaje a la luna, la melancolía en los dedos, humedades contando fragmentos del tiempo que apenas comenzaba, historias de cuando ellos eran (más) jóvenes, de nuevo rabia y furia, otra vez calma, una canción de cuna. cada uno de los dos discos tiene 14 canciones y el recorrido no fue (no es) un viaje necesariamente placentero.


en el primer disco, “dawn to dusk”, el paso de la tranquilidad (la piel en calma) de "tonight, tonight" a la rabia desbordada (objetos rotos, rabia furibunda) de “zero”, “bullet with butterfly wings” y “fuck you (an ode to no one)” para volver a la calma y los extraños sonidos de “cupid de locke” y “galapogos” y volver a la neurosis abierta con la increíble “muzzle” y luego regresar a la calma pre-post-rock de la interminable “porcelina of the vast oceans”.

el segundo disco es menos dócil, “twilight to starlight”, empieza enojado y con la absoluta desesperación y desencanto de los años noventa y así “1979” y “thirty-three” se vuelven breves oasis ante la furia para llegar a la absoluta quietud de las cuatro canciones del final. el disco empieza con una pieza instrumental, una especie de obertura, y termina casi inmóvil, casi en silencio.

después de escucharlo era cosa de volver a empezar y volverlo a oír una y otra vez. y después fue buscar “siamese dream” (1993) y “gish” (1991) y dejarse acompañar por la música de the smashing pumpkins por años, escucharlos en vivo, comprar “adore” (1998) y escuchar una sola vez “machina/the machines of god” (2000) y sentir que algo se había perdido en la música que habían hecho y que no volvería. no he querido escuchar los últimos tres discos, me quedo con la sensación de maravilla, sorpresa y enojo adolescente de ese gran disco de 1995. qué año.

miércoles, 21 de octubre de 2015

patti & robert

“Yet I have a lock of his hair, a
handful of his ashes, a box of
his letters, a goatskin tambourine.”
Patti Smith


en 1975 patti smith grababa “horses”, el disco que va a cumplir 40 años en diciembre, el primer disco.

para la portada del álbum le pidió a su amigo, expareja y compañero robert mapplethorpe que tomara la fotografía. la fotografía era física y relevante, robert jugaba con la luz y la obscuridad, patti con las palabras.

ellos se conocieron en 1967, en nueva york, los dos habían nacido a finales de 1946 y por azar se encontraron, cuando buscaban su propio camino, tenían hambre física y hambre metafísica, querían hacer arte, querían aprender, querían comerse el mundo, querían comer. lo hicieron a su manera. robert sería conocido como uno de los grandes fotógrafos, patti como una de las grandes rockeras, la madrina del punk. la obra de ambos quedaría ahí. 40 años después se sigue escuchando “horses”, 40 años después la fotografía que robert tomó sigue ahí.

para mí la obra de ambos es importante, trascendente: robert me “enseñó” a mirar a través de la cámara, patti me “acompaña” con su música en mi vida cotidiana y en el proceso de escribir poesía; llegué a ambos por caminos diferentes pero simultáneamente. sería algunos años después que sabría que ambos estaban unidos y que esa fotografía del disco no era una mera casualidad. ella era patti smith, la foto era de robert mapplethorpe, ambos sabían que estaban construyéndose en ese momento. la historia, su historia, su antes-después, su allí & entonces, lo cuenta patti smith en su libro “just kids” (harpercollins publishers, 2010). hoy, mientras terminaba de leerlo (y en estos días en que he hablado con christian sobre el libro y le cuento la historia), sentí tristeza & felicidad simultáneas: estaba leyendo la historia de ambos, de esos dos íconos, esa época, cómo se iniciaron, como pudieron ganar dinero y sobrevivir y hacer y deshacer y, pese a todo, como pudieron despedirse en 1989.

“Will you write our story?”


le preguntó robert ya moribundo a patti. ese libro es su historia.



domingo, 11 de octubre de 2015

un monumento

a christian, edurne, ehékatl, lalo, yuyis.
a 7 años de haber pisado tokio.


(esto es sobre una canción. esto es sobre una obsesión. sobre un momento antes-después. sobre lo que se puede esconder en la música que llega en el momento justo. esto es sobre una especie de soundtrack de la vida)

“make a space
for my body
dig a hole
push the sides apart”


el primer disco de röyksopp fue “melody a.m.” (2001). me gustó, pero en realidad no me enamoró la música de estos noruegos hasta que cayó en mis manos “the understanding” (2005). esa música me envolvió, abrió y ocupó espacio de obsesiones, particularmente ante “beautiful day without you”, “what else is there?” y “circuit breaker”. cuando aparecieron “junior” (2009) y “senior” (2010), la música de svein berge & torbjørn brundtland ya era uno de mis lugares seguros: ese espacio donde me maravillo escuchando un disco una y otra vez, descubriéndolo, tomándolo, ocupándolo.



en 2014, junto con robyn, hicieron un pequeño ep, “do it again”. ahí suena la canción “monument”. en su álbum de despedida del formato disco, “the inevitable end” (2014) volvió a aparecer “monument”, en otra versión, ¿más obscura? ¿menos luminosa? ¿más cruda? ¿más maravillosa? ambas versiones me emocionan, me hablan, me obsesionan.  es una especie de testamento, un poner las cosas en orden antes de cerrar la puerta, una manera de decir no tengo miedo, no me hace falta nada, no le debo nada a la vida & la vida no me debe nada. una manera de decirse a sí mismo que ante la balanza, el corazón, la pluma y el dios egipcio maat no hay que tener miedo. los errores, los aciertos, lo que no fue, lo que sí, lo que se pudo, lo que se dijo, los viajes realizados y los imaginados, todo eso, al final, será viento o polvo y lo que quedará será, en el mejor de los casos, alguien que te recuerde con cariño y eso habrá valido la pena.

“this will be my monument
this will be a beacon when i’m gone
gone, gone
when i’m gone
gone, gone
when i’m gone

so that when the moment comes,
i can say i did it all with love
love, love
all with love”