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miércoles, 26 de julio de 2023

agradecer & despedir: mi tía sinéad

 

hace unos años escribí en este mismo blog:

 

me gusta mucho sinéad o’ connor.

 


contaba ahí mi experiencia con su música y el momento en que me comenzó a acompañar su voz desde el verano de 1990. la he escuchado desde entonces y he pensado siempre que su voz y su música y lo que dice es algo importante. algo grande, muy enorme.

 

con la muerte de milan kundera hace unos días pensaba en lo que viene: se nos van a morir los ídolos, los héroes y las heroínas, las referencias (y nosotros y los amigos y los cercanos también pero esa es otra historia). hoy, veintiséis de julio se nos muere sinéad, shuhada’ sadaqat, su último nombre elegido. mi tía sinéad. y si duele.

 

seguramente los medios hablarán de lo trágico de la vida de esta mujer, desde el escándalo. a nosotros, sus escuchas y personas donde sembró con la voz, nos toca recordarla valiente, fúrica, sensible, talentosa, creativa, en una búsqueda incansable por lo que llevamos dentro, neurodivergente, rota y feliz. zurita lo diría infinitamente mejor que yo, pero seguramente la vida de sinéad tuvo su motor en el amor. nos queda escucharla en los diez discos que hizo y las colaboraciones y las compilaciones. sinéad/shuhada’ no sólo cantó “nothing compares 2 u” y su carrera fue mucho más que romper una fotografía en televisión en vivo.

 

siempre agradeceremos su voz temblorosa y asustada, hablando verdades, imaginando otro mundo posible:

 

“fight the real enemy”

 

gracias querida tía sinéad. querida shuhada’. que el camino sea leve, ligero y luminoso.

 



gracias por tanto, gracias por la rabia y la feroz valentía, gracias por la alegría y por mostrarte rota también, gracias por todo el amor que pusiste en lo que hacías, gracias por todo lo que nos diste. gracias por usar tu búsqueda para enseñarnos caminos, gracias por enseñarme que en esta vida hay que enunciar las cosas importantes aunque en ello se te vaya la vida misma. estamos en eso, diciendo cosas con el cuerpo y en voz alta. habrá lucecitas alrededor de tu voz, tu nombre y tu trabajo, siempre.

 

(te esperamos en casa en noviembre, habrá de beber y de comer y colores y luces)




jueves, 20 de julio de 2023

las atrocidades (el cumpleaños de un disco)

 

«God visits all lost souls

To survey the damage

And holding his bleeding heart

A tear comes to his eye

He whispered,

“It’s the atrocities of history

Of history

Of…”»

Antony & The Johnsons

 

 

en julio del 2004, un día 20, aparecía un disco que hoy cumple 19 años: “antony & the johnsons” de antony & the jonhsons. mucho tiempo, muchas cosas han sucedido, toda un vida: antony es anohni y su voz sigue ahí, poderosísima. vamos avanzando en cosas. el mundo es un lugar hermoso en ciertos aspectos y se ha vuelto peor en otros.

 

el otro día (la otra noche) hablaba con david, mi novio, y me contaba de un desfile de modas que tenía como fondo musical la voz de anohni y me compartió el link y descubrí que todas las canciones las conocía y se las pude ir identificando mientras sonaban y que esa música y esa voz eran parte de lo que soy. durante dos días (o tres) anduve contándole/agobiando a david mi historia personal alrededor de la música de antony & the johnsons/anohni y de lo importante que fue encontrar “i fell in love with a dead boy”, de su presencia en el escenario, su amor por su trabajo, de los caminos por donde fue apareciendo su voz con björk, cocorosie, hercules & the love affair. no me considero un activista por los derechos lgbtq+ ni me considero lo suficientemente valiente para salir a defender los derechos y romper ventanas y quemarlo todo. pero hay pequeños gestos y pequeñas cosas que sí hago y que ayudan, el activismo hormiga. las pequeñas cosas: programar música de cantantes y músicos lgbtq+; mostrarme en pareja, tomar la mano de mi novio en un lugar público y publicar posts de amor y miel en redes sociales; cargar con un pin lgbtq+ en mi mochila; leer autores, autoras o autoros queer; permitirme nombrar desde el lenguaje; ser visible todo el año, no sólo en junio; decir cosas con el cuerpo y en voz alta; compartir el trabajo de artistas visuales e ilustradores lgbtq+; esas pequeñas cosas, esos gestos.

 

imagen de enrique larios (ig: enriquelarios)

pienso mucho el antes y después de haber descubierto a antony & the johnsons/anohni, su voz, sus palabras y este disco: nueve canciones poderosísimas, queer, revolucionarias porque hablan del miedo, de abuso, de vih, de las pérdidas, de la vida, de lo hermoso que es el asunto este del amor entre dos personas que se encuentran, de la tristeza, de romperse en pedazos. “twilight”, “cripple and the starfish”, “hitler in my heart”, “the atrocities”, “river of sorrow”, “rapture”, “deeper than love”, “divine” (una de mis canciones favoritas de la vida) & “blue angel”. breve en sus 35 minutos, 9 piezas maravillosas y que conforman un hermoso álbum (que, como el “dummy” de portishead, me encantan todas las canciones, el conjunto es extraño pero resulta perfecto porque las piezas lo son). pienso mucho en que este disco imaginaba un otro mundo posible, que lo seguimos construyendo y lo que es claro, es que, en este aquí, en este ahora, tenemos que seguir defendiendo una y otra vez todo lo ganado en cuanto a derechos porque la intolerancia asesina sigue ahí y cada vez tiene menos miedo. a pesar de que hoy puedo tomar la mano de mi novio y ser abierto en mi sexualidad, el peligro y la amenaza está ahí. los locos homofóbicos están ahí afuera.

 

celebro 19 años de este disco, lo escucho de principio a fin (uno y sus manías). celebro que exista, en este tiempo, en este momento. un disco que se autodescribe perfecto en estas palabras:

 

“Well I hold your bleeding heart in my hands

A supernova

A flame on fire

Shining in the darkness”




viernes, 26 de marzo de 2021

discos, despedidas, decisiones



“I'm a two hundred pound octopus under a sheet

Dancing round your world with my hands and feet

And this much I know to be true

Yeah, this much I know to be true

And this much I know to be true

Yeah, this much I know to be true

This morning is amazing and so are you”

Nick Cave

 

 

en marzo de 1997 escuchaba por primeras veces el disco “the boatman’s call” de nick cave & the bad seeds. ese disco acababa de aparecer el día 3 y yo estaba muy lejos de casa, hacía mucho frío, hacía mucha hambre, llovía, estaba algo roto (bastante). ese disco fue bocanada de aire fresco, compañía silenciosa durante las tristezas de esos días, se volvió parte de mí, de mi historia.

 

en octubre de 2019 escuchaba por primeras veces el disco “ghosteen” de nick cave & the bad seeds. ese disco acababa de aparecer el día 3 y yo estaba, de nuevo, muy lejos de casa pero al mismo tiempo en casa. pero era diferente, era otro lugar, otra geografía, otro todo: hacía un calor inmenso, la luz era un espectáculo, la ciudad era ruidosa y de nuevo estaba algo roto (bastante, mucho). ese nuevo disco de la misma banda, tantos años después, fue bocanada de aire fresco, compañía silenciosa durante las tristezas y las alegrías y la conciencia de esos días. caminando, escuchando, paladeando las palabras y la música me daba cuenta que los dos discos habían estado en el momento de tomar decisiones importantes. ambos discos me acompañaron en momentos de decidir antes y después.

 

en marzo de 2021 llegó a mis oídos el disco “carnage” de nick cave & warren ellis. Este otro disco apareció el 25 de febrero y, una vez más, estoy muy lejos de casa pero en casa. y es diferente, es otro lugar, otra geografía, otro todo: el calor es infame, el horizonte se llena de montañas, aprendo cosas de mí mismo y de mi cuerpo, hay silencios, creo que me conozco un poco mejor y, cosa curiosa, ahora no estoy roto, a pesar de las grietas por donde a veces entra la luz. estoy donde debo de estar. este nuevo disco de dos músicos que forman parte de la maravilla que es ese grupo, es una bocanada de aire fresco, es compañía silenciosa durante las alegrías y las dudas, la incertidumbre pandémica, los caminos abiertos y los caminos cerrados, la conciencia de estos días. caminando, escuchando, viendo el tiempo, lidiando con la gravedad de este lugar, paladeando las palabras y la música me doy un poco de ternura descubrir que de nuevo me acompañan en estos días de enunciar, de pensar, de imaginar un mundo posible. un disco que está acompañándome en este aquí, este ahora, en el hermoso juego de los antes y después.

 

enormes discos. me maravillan y me dan escalofríos. agradezco las felices coincidencias y las compañías.



domingo, 2 de agosto de 2020

los suburbios, hace diez años

 “i need the darkness, someone please cut the lights

The Arcade Fire

 

***

2 de agosto. 2020. de nuevo, si, de nuevo, vuelvo sobre este disco, “the suburbs” de the arcade fire que hoy cumple 10 años de haber aparecido. casi 10 años escuchándolo. mucho & muchas veces & siempre. hoy lo escuché tres veces, de principio a fin (sin la canción que odio, es un disco perfecto porque hasta tiene un error).

 

foto: diego ruiz
foto: diego ruiz


en 2018, escribí que escribí en este blog en octubre del 2013:

 

en agosto del 2010 caía en mis manos el disco “the suburbs” de los canadienses de the arcade fire. ese disco me ha estado acompañando desde entonces. lo escucho una y otra vez y me sigue sorprendiendo. me conmueve, me emociona, me eriza la piel. lo escucho desde hace tres años una y otra vez.

 

una y otra vez. ¡qué poder extraño reside en ese una y otra vez!

 

escribí en 2018 que escribí en 2013: “todo esto sigue ahí: la sensación de sorpresa, de maravilla, de emoción, escucharlo una y otra vez, de entender que en las 15 canciones que me gustan (de las 16 canciones del disco) sigue resonando eso que soy y todo el elemento de la nostalgia que está ahí convertido en canciones”. escribí que escribí:

 

la línea musical y narrativa de “the suburbs” cuenta una historia con la que me identifico: de pronto uno avanza en la vida y mira hacia atrás. atrás está uno mismo (adolescente o adulto temprano) en la que de verdad el mundo daba mucho miedo y nada podía detenerme, que había sombras acechando, que si uno se detenía y no salía corriendo las sombras ganarían todas las batallas y uno puede ver que el tiempo pasa y que atrás quedó el tiempo en que, aunque se tenía miedo, se estaba bien y que realmente no pasaba nada, no se jugaba uno la vida, pero era entonces, en esa ansia de vida, que se cometerían los actos que trazarían el camino de la vida. estoy aquí, ahora, aquí y ahora, por todo lo que fui entonces, por lo que hice, por lo que dije, por mis torpes batallas y sus derrotas, porque en esos años aprendí a nombrar las cosas que para mí eran importantes.

 

diez años después, aquí & ahora, nunca mejor dicho, aquí & ahora, sigo escuchándolo. wow.

 

bum. ¡BUM! diría aquel (en realidad diría ¡BUM! pero bueno)

 

si, una y otra vez. sin duda ya no soy el mismo: aprendo & me equivoco, me sigo conociendo, le escribo cartas a una ciudad que tiene un horizonte plagado de estrellas o luciérnagas, habito sin habitar una casa donde desde una ventanita puedo mirar las montañas, mi centro gravitacional se mudó al sur, ahora camino las calles y las laderas oaxaqueñas, mi lenguaje cambió, ahora me sé finito, ahora entiendo que este disco es parte de mi banda sonora & forma parte de mi propia mitología personal. el que soy hoy, en 2020, no es el mismo de 2010, muchas cosas se me rompieron en las manos, también me rompí por dentro y me reconstruyo. mis libros no están conmigo pero: sigo pensando qué haré cuando sea grande, sigo usando tinta negra, me sigue maravillando el paisaje en la carretera, miro las nubes obsesivamente, escucho, leo. sigo. soy más viejo y menos sabio, pero más feliz, más pleno, pese a todo y gracias a todo. el mundo todavía me da mucho miedo y aún así avanzo, aunque haya sombras acechando, no me detengo. aunque me agote, aunque haya que caminar unos últimos 200 pasos. aunque el miedo está ahí, avanzo. escribí: “(increíblemente/impresionantemente) lento, pero avanzo”. por todo & por tanto, avanzo.



lunes, 8 de julio de 2019

releer tokio blues


“Todos somos personas que nos hemos doblado en algún punto, que nos
hemos torcido, que no hemos podido manteneros a flote y nos hemos
hundido deprisa. Yo, Kizuki, Reiko. A todos nos ha ocurrido lo mismo.
¿Por qué no te gusta la gente corriente?”
Haruki Murakami


***
lo primero que leí de haruki murakami (kioto, 1949) fue “tokio blues” (1987). lo leí en noviembre del 2008. recuerdo que fue un momento muy importante, un definitivo momento antes-después: el libro me duró poco tiempo, lo devoré, me encantó, tenía ante mí a un autor desconocido del que algunos amigos me habían hablado y me habían regalado algunos libros. acababa de regresar de mi viaje a japón. de ese primer libro, casi once años después: no recordaba casi nada.


recordaba que: es el menos fantasioso de los libros de murakami, que hay una historia de amor inconclusa, que watanabe logra transmitir una sensación de adormecimiento ante lo que le sucede con naoko, que había un bosque. recordaba que era un libro triste pero no recordaba qué tan triste. recordaba que había música pero no que había libros. no recordaba a midori y sus chantajes y caprichos ni sus mini-minifaldas, no recordaba a reiko y sus arrugas, no recordaba a nagasawa, ni a hatsumi, ni a kizuki. recordaba que era una historia entre dos personajes. recordaba que no había seres imaginarios ni cambios en la percepción de la realidad. no recordaba que a naoko le costara trabajo hablar. no recordaba que hubieran tantas cartas, que se escribieron y que se leyeron y que se quemaron. los personajes escriben cartas y esperan respuestas, el correo funciona, se describen por dentro y saben acercarse a los otros o guardar silencio. no recordaba que fuera una novela de personas que se hubieran doblado por dentro, que no supieran elegir las palabras. después de devorar esta novela, no dejé pasar ni un día y entré en otras novelas de murakami que me enloquecieron porque entendí ese misterio murakamiesco del desdoblamiento de la realidad: “kafka en la orilla” (2002) y “crónica del pájaro que da vuelta al mundo” (1995). no recordaba que no había subrayado ningún párrafo.

en “tokio blues” si aparecen los temas y referencias que uno encuentra en murakami: gatos, gente que bebe alcohol y bebe café, cosas que se comen en casa, gente que se traslada en tren, la música que escuchan los personajes, la rutina, los encuentros con personas que cambian la vida, la tensión sexual, pero no hay dimensiones paralelas, monstruos, entidades, misterios a descubrir para salvar una vida. creo que es la novela más triste del escritor japonés, el personaje watanabe se hunde en tristeza y eso se transmite increíblemente.

de alguna manera, ya conociendo casi toda la obra de murakami traducida al español, lo que le sucede a naoko si es un desdoblamiento de su realidad: por dentro ella no está en el mundo real, mientras que watanabe sigue en la misma dimensión de siempre. para naoko el mundo se fractura y lo que percibe la llena de sombras, la imposibilita a moverse, la obliga a guardar silencio. el viaje que hace watanabe me recuerda a lo que hace el personaje de “la muerte del comendador” (2017) antes de llegar a la casa donde sucederá todo. no hay una lucha épica para restablecer la normalidad.


algunas cosas que suceden: la música detona recuerdos y construye la memoria, se habla de los beatles, de la música folk estadounidense, de bach y mozart, de radios y de aparatos reproductores de discos; se habla de la novela “el gran gatsby” (1925) de f. scott fitzgerald que es la novela favorita del escritor, se habla de escritores y de filosofía, todos leen y hay librerías, libros y bibliotecas; los personajes hablan y comparten ideas pero también se sienten cómodos compartiendo el silencio juntos, en esta novela el silencio habla también, tanto en la relación entre naoko y watanabe, como lo que sucede entre midori y watanabe; ya lo escribí antes, en esta novela se escriben muchas cartas; se habla del destino, son personajes que no tendrían que encontrarse pero se encuentran, un gesto, un diálogo, un amigo en común y se hunden en la madeja del tiempo; se habla del sexo gozoso y de cierta incomodidad del sexo casual, se habla de semen y de penetración, se habla de pornografía y sadomasoquismo, de fantasías, de cosas de las que hablamos cuando tenemos relaciones sexuales pero que no hablamos con otros; se habla de las promesas, de lo que se dice en voz alta y queda suspendido en el aire como un compromiso, se habla también de la libertad, de elegir el lugar donde queremos estar o si ha llegado el momento de irse; se habla de que la alegría hace que los personajes se muevan: “Estábamos vivos y teníamos que preocuparnos por seguir viviendo.”; se habla de la vida, aunque la vida y la muerte sean parte de un mismo proceso.

escribe murakami: “Tal como te dije antes, hay que tener paciencia. Ir desenredando la madeja, hilo a hilo, sin perder la esperanza. Por más negra que esté la situación, el hilo principal existe, sin duda. Cuando uno está rodeado de tinieblas, la única alternativa es permanecer inmóvil hasta que sus ojos se acostumbren a la oscuridad.”

ahora, tras la relectura, once años después, mi libro está bastante subrayado. Releer siempre será una sorpresa, uno vuelve a visitar el libro pero también uno vuelve a visitarse a uno mismo, es una de las maneras de la construcción de la memoria.

me gusta y me sorprende y me intriga también que el libro inicie con la frase: “Para muchas festividades”.

(mi copia del libro es la edición de tusquets del 2005, traducción del japonés de lourdes porta)

(hay una película que no he visto, es del 2010 y la dirigió el increíble director vietnamita tran anh hung. me da miedo ver en cine una adaptación de un libro que disfruté y que habla de lo que sucede dentro de uno)

(las ilustraciones son de rut pedreño criado, @aidunnou, y las tomé de este link: https://www.domestika.org/es/projects/438633-tokio-blues)

jueves, 2 de agosto de 2018

los suburbios, hace ocho años

 “In my dreams we're still screaming
We're still screaming”
The Arcade Fire

***
2 de agosto. 2018. “the suburbs” de the arcade fire cumple 8 años de haber aparecido. casi 8 años escuchándolo. mucho & muchas veces.


escribí en este blog en octubre del 2013:

en agosto del 2010 caía en mis manos el disco “the suburbs” de los canadienses de the arcade fire. ese disco me ha estado acompañando desde entonces. lo escucho una y otra vez y me sigue sorprendiendo. me conmueve, me emociona, me eriza la piel. lo escucho desde hace tres años una y otra vez.

una y otra vez.

todo esto sigue ahí: la sensación de sorpresa, de maravilla, de emoción, escucharlo una y otra vez, de entender que en las 15 canciones que me gustan (de las 16 canciones del disco) sigue resonando eso que soy y todo el elemento de la nostalgia que está ahí convertido en canciones. escribí:

la línea musical y narrativa de “the suburbs” cuenta una historia con la que me identifico: de pronto uno avanza en la vida y mira hacia atrás. atrás está uno mismo (adolescente o adulto temprano) en la que de verdad el mundo daba mucho miedo y nada podía detenerme, que había sombras acechando, que si uno se detenía y no salía corriendo las sombras ganarían todas las batallas y un puede ver que el tiempo pasa y que atrás quedó el tiempo en que, aunque se tenía miedo, se estaba bien y que realmente no pasaba nada, no se jugaba uno la vida, pero era entonces, en esa ansia de vida, que se cometerían los actos que trazarían el camino de la vida. estoy aquí, ahora, aquí y ahora, por todo lo que fui entonces, por lo que hice, por lo que dije, por mis torpes batallas y sus derrotas, porque en esos años aprendí a nombrar las cosas que para mí eran importantes.

ocho años después, aquí & ahora, sigo escuchando este disco. si, una y otra vez. ya no soy el mismo, aprendo & me equivoco, me sigo conociendo. sigo pensando qué haré cuando sea grande. este disco me ha estado acompañando para llevarme al punto en el que estoy. sigo escribiendo cartas & usando tinta negra. me sigue maravillando el paisaje en la carretera, me obsesiona mirar el espectáculo de las nubes, el tiempo, el atardecer. sigo. de verdad el mundo da mucho miedo y nada puede detenerme, aunque haya sombras acechando, no me puedo detener. avanzo. (increíblemente/impresionantemente) lento, pero avanzo.

(he visto dos veces en vivo a the arcade fire. una en Guadalajara, en octubre del 2010, la otra en la ciudad de méxico en noviembre del 2017. en ambos la frase “i need the darkness, someone please cut the lights” de “sprawl ii (mountains beyond mountains)” me ha hecho temblar)

ciudad de méxico, nov. 2017. foto: mario niveo

guadalajara, oct. 2010

ciudad de méxico, nov. 2017. foto: mario niveo

viernes, 29 de septiembre de 2017

20 años de “portishead” de portishead

otro de los discos que escuchábamos entonces y que seguimos escuchando cumple 20 años. "portishead" de portishead. otro de los discos fetiche. nuestros discos se van volviendo adultos. nosotros, viejos.

nos toca construir la memoria y en este 29 de septiembre frío y lluvioso y triste volvemos a escuchar: "cowboys" inicia el disco: un hechizo que dura 50 minutos en once canciones.


disco para escucharse de principio a fin. los días lluviosos y nublados suena muy bien. en los días con sol y cielo azul también, especialmente las canciones "undenied" y "all mine". al escuchar "undenied" por primera vez, hace veinte años, el embrujo fue total: la voz de beth gibbons desde entonces es compañía. el hilo se desenrolla (o se enrolla, según) y el disco avanza, el dolor bonito de escuchar "humming" y "mourning air", un trip hop para quedarse inmóvil y mirar el aire, como sin estar. el hilo sigue (o se retrae, según). ya hacía el final, "elysium" siempre me ha parecido una perfecta canción de venganza, para mover la cabeza len-ta-men-te de izquierda a derecha, canción para subir el volumen, esas alegrías.

al llegar al final, "western eyes", las últimas notas, ahí sucedió un momento: había un antes de "portishead", había un después. en ese después seguimos.

¿cómo construimos la historia que vivimos? ¿esa historia personalísima de la que muy pocas personas formamos parte, que no aparecerá en los libros? "portishead" apareció cuando todos los barcos habían naufragado, el incendio había pasado, no había nada más que hacer (y, en realidad, nada había sucedido y la vida esperaba todavía, pero entonces no se sentía así). "portishead" fue la bocanada de aire fresco que me regresó a la superficie. volver a respirar. mirar lentamente las ruinas. sentir que las palabras volvían a los labios y a las manos. es un disco mágico y triste. otro de los discos que me construyeron.

era 1997, el-año-en-que-todo-ocurrió. veinte años más tarde todavía lo escucho y todavía hay escalofríos donde es importante que los haya (escucharlo con audífonos, una maravilla)

“portishead” de portishead fue escrito por geoff barrow, adrian utley y beth gibbons, producido por ellos y dave mcdonald. apareció el 29 de septiembre de 1997. en mis manos debe haber llegado en noviembre o diciembre.

(gracias)

viernes, 3 de marzo de 2017

20 años de un disco de nick cave & the bad seeds

“The boatman calls from the lake
A lone loon dives upon the water
I put my hand over her
Down in the lime-tree arbour

The wind in the trees is whispering”
Nick Cave


1997 sucedió hace 20 años. el 3 de marzo, todavía durante el invierno, apareció “the boatman’s call” de nick cave & the bad seeds. wow. 20 años.  este disco, que me ha acompañado casi todos estos mismos años, ha servido para construirme, para construir la idea que tengo de mí mismo. 




lo encontré una tarde, casi de noche, llovía y hacía muchísimo frío, tenía hambre y poco dinero, pero todavía me quedaba algo de chocolate. en las calles de las ciudades que caminaba había anuncios que hablaban, supongo, de la gira de nick cave & the bad seeds. volvían al escenario, la gente quería verlos. sólo conocía dos canciones: “the carny” y “from her to eternity”, gracias a wim wenders y “las alas del deseo” (1987). un tanto desorientado, un tanto con el camino claro, el boleto de regreso a casa ya lo había hecho pedazos en un parque, buscaba algo que no necesariamente encontré como lo hubiera querido: encontré, eso sí, un disco, un grupo y un autor que me marcarían y me acompañarían.

los primeros escalofríos comienzan con “into my arms”, que es tierna, cruda, enorme:



“I don’t believe in an interventionist God
But I know, darling, that you do
But if I did I would kneel down and ask Him
Not to intervene when it came to you
Not to touch a hair on your head
To leave you as you are
And if He felt He had to direct you
Then direct you into my arms”

luego, “lime-tree arbour” donde escucha el llamado de caronte pero logra escapar y no cruza el leteo, más adelante está “brompton oratory” y su maravillosa cadencia y nostalgia, el mito de convertirse en piedra,. luego siguen, una tras otra, “(are you) the one i’ve been waiting for”, “where do we go but nowhere”, “west country girl” y “black hair”: canciones donde se mezcla la alegría, la pérdida, la enorme tristeza. canciones para despedirse. canciones del dolor bonito. canciones para abandonarlo todo y cruzar el desierto y llegar a perth o irse al desierto de atacama. canciones para que pase el viento. 


Y más adelante, ya al final, “far from me”, la aceptación de la derrota, y “green eyes”: una de las canciones que más me han gustado desde hace 20 años.


enorme este disco. todavía crece. todavía me maravilla y me da escalofríos. felices 20 años a este gran disco.



viernes, 30 de diciembre de 2016

70 años querida patti


[¿qué quedará de estos días? ¿y la memoria? ¿cómo vamos a construirnos? ¿quedará algo?] hoy patti smith cumple 70 años. una enorme alegría. en diciembre de 1975 lanzaba el primer disco, “horses”: el camino ha sido largo y ha cantado y ha guardado silencio por años y ha vuelto a cantar y ha vuelto al camino a cantar las palabras que importan, a decir, básicamente, seguimos aquí y nadie nos calla.

y todavía anda cantando y escribe memorias y toma fotos (tal y como aprendió junto con robert: una o dos tomas, no desperdiciar, aprovechar al máximo el momento de la luz, entender al objeto fotografiado). conforme pasa el tiempo, su presencia y la compañía de su voz y sus letras crecen dentro de mí. la he visto dos veces en vivo llenar el escenario con su voz. y la celebro. feliz cumpleaños patti. felices 70. gracias infinitas por todo, gracias porque todavía ahora tu voz tiembla y aún así canta: bruja increíble, maga de las palabras, sanadora en estos tiempos tristes.   
  



miércoles, 30 de marzo de 2016

el tiempo y su materia (3)

[este tiempo ¿es tangible? ¿qué quedará de estos días?] desde que estuvo disponible, tuve en mis oídos el último disco de björk, “vulnicura” (2015). estas cosas de la modernidad hicieron que tuviera el disco pero sin tenerlo. desde el 20 de enero de 2015 lo escuché y “black lake” y sus poquito más de 10 minutos fueron parte del soundtrack de la vida: (lo escribí en su momento) canción ancla. hoy lo compré físicamente y con ello completé mi colección con los ocho discos de björk, a quien he venido escuchando desde ¿1993? ¿1994? y quien me maravilla y me hace enojar cuando no me gusta lo que hace y me fascina e hipnotiza cuando hace maravillas como el último disco. cosas tan simples como comprar un disco y darse cuenta que lo has escuchado durante catorce meses (y luego el atardecer y el tema de la miel y sin saber a dónde se va el rumbo no parece tan perdido de pronto).


“black lake” termina así:

i am a glowing shiny rocket
returning home
as i enter the atmosphere
i burn off layer by layer
jettison

(la amo, obsesivamente. otra vez. otra vez. aquieta monstruos):

lunes, 14 de diciembre de 2015

40 años de un disco de patti smith

“the landscape is moving”
Patti Smith


escribí antes, este mismo año: en 1975 patti smith grababa “horses”, el disco que va a cumplir 40 años en diciembre, el primer disco. para la portada del álbum le pidió a su amigo, expareja y compañero robert mapplethorpe que tomara la fotografía. la fotografía era física y relevante, robert jugaba con la luz y la obscuridad, patti con las palabras.”

ayer, 13 de diciembre, “horses” cumplió 40 años de haberse aparecido ya como disco, ya como producto terminado. ayer fue día de fiesta. estos días he estado recorriendo el disco de ida y vuelta, una y otra vez, escuchándolo, haciéndolo la banda sonora de los últimos días y de los insomnios de la semana. todavía me sigue maravillando como cuando lo escuché en el radio hace muchísimos años ya (el mundo era otro: estudiaba arquitectura, cuánto no había pasado, cumplir 40 años aún parecía algo tan lejano y ya este año varios de los amigos más cercanos lo han hecho y vamos para allá a pasos agigantados).


pienso en esos lejanos jóvenes que fueron los primeros en escuchar el disco. era diciembre y hacía frío, era nueva york o londres o san francisco y era 1975. el disco mostraba una patti smith muy joven, andrógina, su camisa muy blanca, recargada contra la pared. una de las fotografías ícono de robert. esos blancos y negros tan poderosos de su fotografía. el título: “horses”. el primer disco de patti smith. la emoción de haberlos escuchados en vivo en algún recital y ahora tener el disco en las manos. la sensación de abrir el disco, colocar el vinil en la tornamesa y escuchar la primera frase: “jesus died for somebody’s sins but not mine”. toda la fuerza, toda la potencia de una música muy básica, algo experimental, totalmente sincera, una letra extraña, versos y palabras envolviendo esas melodías. esa voz. ya había pasado woodstock y ya habían muerto jimi hendrix y janis joplin y jim morrison, bob dylan y leonard cohen llevaban algunos discos y ese año también aparecía en el mundo de la música david bowie (¿imaginar la historia de la música hoy día sin “horses”, sin bowie? no).

el tiempo, que suele arrasarlo todo, aún nos permite escuchar las 8 canciones de “horses”. si, hay momentos en que la música que surge del disco tiene esa edad, pero nada con 40 años puede negar el paso del tiempo. john cale produjo el disco. los músicos fueron patti smith, lenny kaye, jay dee daugherty, richard sohl e ivan kral. el disco incluye “gloria”, “redondo beach”, “birdland”, “free money”, “kimberly”, ”break it up”, “land [horses/land of a thousand dances/ la mer(de)]” y “elegie”. son poco menos de 44 minutos. ya con la magnífica “land [horses/land of a thousand dances/ la mer(de)]” el disco habría valido la pena. es de esas canciones que no me canso de escuchar. a veces, pasan meses sin que la escuche y de pronto aparece y me vuelve a sorprender. me regresa esa ansia. ese extraño temblor. estos jóvenes que hicieron “horses” apenas iban descubriendo su mundo: hicieron esto y ha sido toda una vida, toda una historia.

enorme disco “horses”. la alegría de haberlo encontrado en esta vida (pienso que, más o menos, el disco me ha acompañado 20 o 19 años).