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martes, 18 de agosto de 2020

cien años de idea

montevideo, uruguay, 18 de agosto, 1920: nacía Idea.

 

escribió poesía, levantó la palabra para decir & nombrar, se miró por dentro & miró el abismo & las aguas inquietas, se miró seguramente en espejos, palpaba el aire con versos, la vida le pesaba, hubo días & meses & años en que seguramente le costaba respirar, navegaba sus ríos metafísicos. no le gustaba ni dar entrevistas ni que la fotografiaran ni leer en público. murió de 89 años, era/es una de las poetas & las voces más importantes del sur, sin duda del uruguay (¿de qué aguas inquietas beberán las uruguayas? de esas geografías también vienen ida vitale, cristina peri rossi, circe maia, marosa di giorgio, juana de ibarbourou,). el año pasado leí su poesía completa en voz alta, todos y cada uno de los poemas & fue hermoso, poderoso, importante, triste, liberador, guía. fue, & ha sido desde que la descubrí, poeta importante & tabla de salvación ante las tormentas de uno mismo.

 

de Idea Vilariño, dos inmensos poemas para celebran sus 100 años & su obra.

 

Decir no

Decir no

decir no

atarme al mástil

pero

deseando que el viento lo voltee

que la sirena suba y con los dientes

corte las cuerdas y me arrastre al fondo

diciendo no no no

pero siguiéndola.

 


Yo quisiera

Yo quisiera llorando

decírtelo

mostrarte

decirte destrucción

y que tú me entendieras

o decirte

el verano se fue

o decirte

no te amo

y que tú me entendieras.

  

 

gracias inmensas, gracias todas. felices 100 años querida Idea.


domingo, 19 de julio de 2020

10 años al aire, 10 años hablando


esta es una forma que elijo para usar la palabra & la memoria para celebrar diez años al aire: diez viñetas.

a la manera de margo glantz y de roberto bolaño que a sus veces lo hicieron a la manera de georges perec, quien a su vez... un hilo conductor, una madeja de memorias.


me acuerdo que hace 10 años:

me acuerdo que hace 10 años era lunes, eran las 4pm y transmitía por primera vez la palabra feroz, asustado y confundido, equivocándome, riéndome, hablando en plural. me acuerdo que no sabía dónde estaría parado dentro de 10 años. me acuerdo que no estaba seguro si tendría algo que decir.

me acuerdo que hace 10 años estaba bastante roto y asustado, que me reconstruí mientras hablaba de libros y poesía, que me rompí de nuevo, que me hice pedacitos, que estoy construyéndome ahora. me acuerdo que tenía una silla negra pequeñita, algunas plantas y un imán que me gustaba mucho en el refrigerador.

me acuerdo que hace 10 años no imaginaba tener que vociferar para defender derechos y cultura, espacios  independientes, la diversidad, la otredad, el derecho a respirar.

me acuerdo que hace 10 años todavía vivían lükitas, anne, marjorie, juan gelman, leonard cohen. sergio loo también estaba vivo pero ni sabía que escribía ni que existía. marielle franco vivía, eric garner respiraba.

me acuerdo que hace 10 años no había leído a margo glantz ni a maría mercedes carranza ni a luis felipe fabre ni a georges perec ni a césar cañedo. no había leído aún “los detectives salvajes” de bolaño, ni “el quijote” de cervantes ni “moby dick” de melville ni la epopeya de gilgamesh de misteriosos babilonios ni “dub-sar” de nérvinson machado. no había leído a siri hustvedt ni “el día que me vaya no se lo diré a nadie” de kiko amat.

me acuerdo que hace 10 años no hubiera podido responder la pregunta “¿quién es tu poeta mujer favorita?” y que hoy puedo responder y tengo muchas opciones.

me acuerdo que hace 10 años no conocía colombia ni siquiera me imaginaba visitarla. no conocía medellín ni sabía ni se me ocurría que la amaría locamente y que le escribiría cartas a una ciudad recordando el sonido de la gente que vende aguacates. no había visto nunca un guayacán.

me acuerdo que hace 10 años no imaginaba que con la palabra se podía cocinar, tejer, construir, mostrar un mapa, levantar puentes, bailar, tatuar, mirar, curar. no sabía, pero lo intuía, que la palabra venía en múltiples presentaciones y que se volvía poderosa al compartirla. sabía que la palabra salía pero que también regresaba.

me acuerdo que hace 10 años no conocía el disco “the suburbs” de the arcade fire. tampoco sabía que en unas semanas nos encontraríamos por vez primera, ni sabía que estaba en el otro laberinto, el del tiempo: esperándome. no existía aún “vulnicura” de björk pero ya se estaba gestando.

me acuerdo que hace 10 años creía que otro mundo era posible, que todavía lo creo.

(gracias por escuchar: gracias por tanto & por todo)



sábado, 17 de noviembre de 2018

soñar el sueño de toda célula: saberse en compañía


"Que recolectar hojas y reconocer árboles es una forma
hermosa de resistir: devenir sueño de células: dibujarlas y
respirar."
Maricela Guerrero


leer poesía a finales del 2018. si, 2018: el año en que un innombrable volvió al poder en colombia con lo que iniciaron los recortes a la universidad pública y el incremento en gasto para armamento; cuando en brasil se eligió a un candidato abiertamente fascista, misógino, racista, homófobo y que niega el calentamiento global para dirigir un país multidiverso; cuando en méxico hay una abierta preocupación xenófoba de parte de la población contra la caravana migrante de centroamericanos con argumentos que seguramente harán sentir orgulloso al presidente trump de ver cómo podemos ser como él; cuando el número de feminicidios aumento; 2018 y todavía tenemos que salir a las calles a pedir derechos. leer poesía, ¿para qué?


pero. si. leer poesía para decir no. en el libro el sueño de toda célula de maricela guerrero (méxico, 1977), ediciones antílope, sucede algo maravilloso: nos habla del placer gozoso de hacer resistencia. el libro ganó el premio clemencia isaura de poesía 2018 que otorga el instituto de cultura de mazatlán, sinaloa, méxico. la edición muestra el sello característico de amor por el objeto impreso de esta editorial. toda su hermosura inicia al abrir el libro.

desde el lenguaje y la lengua, la que se enuncia, la que llevamos en la boca, a través de pequeños actos: hacer resistencia. maricela guererro comienza hablando de una profesora, la recuerda y la enuncia, este acto tan mexicano de recordar el pasado y las personas que fueron relevantes, recuerda a la maestra olmedo y nos comparte su voz, las cosas que decía y cómo las decía, nos comparte cómo sucede la maravilla de tener una profesora o profesor que logra abrir los ojos de un grupo de alumnos (en este caso, sólo alumnas porque no era un colegio mixto) y cómo sucede entonces el placer de detenerse a recolectar hojas y reconocer árboles y usar el tiempo y las voces para detenerse y ser más persona. no mejor: más, menos un sujeto alienado a las necesidades del mercado, del capitalismo, del patriarcado.

a partir de recolectar hojas y reconocer árboles suceden cosas: se reconoce el derecho al agua de comunidades indígenas, el derecho a usar un idioma, la maravilla de saber la distancia y el tiempo en la que está una persona que se quiere ver. se reconoce el derecho a defender un árbol ante un esquema utilitario que lo quiere hacer papel o muebles o casas o dinero. pero defender un árbol es defenderse a sí mismo. es decir en voz alta “no pasarán”. es decirlo a pesar de que sabemos que probablemente pasen como han pasado infinidad de veces pero decirlo nos vuelve parte de la resistencia.

escribe maricela guerrero:

Preguntas

¿Escribimos poemas para preservar la especie?
Escribimos poemas y trazamos rutas para
transmitir una información que muestre cómo
seguir la vocación de alegría:
luciérnagas
bacterias luminosas

Echarse al lomo de la loba bosque arriba.

Detener es otra forma de fluir.

¿de dónde vienen las palabras? ¿cómo enunciamos el mundo? ¿cómo nos decimos que estamos aquí? ¿cómo nombramos lo importante? ¿quiénes estarán con nosotros cuando haya que despertar de o enfrentar la pesadilla? estas parecieran algunas de las preocupaciones detrás de los verdes versos. es un libro de árboles, de enseñanzas, de lobos que corren, de enfermedades, del hambre, de la defensa del agua, de hechos, de combustiones, de sueños, de células, de palabras con las que se construye. es un libro de construir comunidad: “el sueño de toda célula es devenir células, y millones de ellas participan de esta: nuestra respiración”. “Soltemos la idea de que estamos solos”. escribe maricela guerrero:

Estoy aquí hablando en lo que tengo porque
respirar contigo es una transformación que produce
aliento.

este es un libro hermoso. brutalmente hermoso: leerlo genera eso que han de sentir las luciérnagas cuando se encienden. nos enseña una enorme lección: ahora, hoy, aquí, en estos días, en cada uno de nuestros territorios: leer poesía, reír, darse tiempo para lo gozoso, recolectar hojas o piedritas, preparar una taza de café para beberla a solas (o en compañía) pero sin prisa alguna, ver llover, cocinar con los amigos, caminar sin rumbo o propósito, acariciar un gato, recordar, oler una mandarina antes de comerla, hablar de lo diverso en el cuerpo y el lenguaje, disfrutar una palabra en el paladar: son hermosas formas de construir resistencia. y en eso estamos. eso hacemos. la revolución de las cosas pequeñas.



jueves, 6 de abril de 2017

20 años de conocerte querido allen

 “When I die
I don’t care what happens to my body
throw ashes in the air, scatter’em in East River
bury an urn in Elizabeth New Jersey, B’nai Israel Cemetery
But I want a big funeral”

Allen Ginsberg (“Death & Fame”)

***
conocí la voz y la presencia de allen ginsberg hace 20 años. 6 de abril de 1997. un día antes murió en nueva york, cerca de peter orlovsky y cerca de patti smith. el mundo era otro y yo era otro (el mismo, pero otro). estaba lejos de casa y escuché su voz en la televisión, lo vi leer alguno de sus poemas de largo aliento en una lectura en el royal albert hall. esa noche supe que allen había existido & esa noche mi manera de entender/vivir la poesía cambió. llevo 20 años con allen ginsberg como compañero de viaje. forma parte de mis alegrías y celebraciones. guardo flores y hojas secas entre sus libros. subrayo y doblo hojas. hablo de él de vez en cuando. pienso en él y en su voz muy frecuentemente.



el último texto que escribió fue “things i’ll not do (nostalgias)” y está fechado en la madrugada del 30 de marzo. la traducción del poema es mía y la comparto otra vez. anoche en casa, lo leí en voz alta (mi copia del libro tiene flores de jacaranda secas entre esas dos páginas), porque es necesario leer a ginsberg aquí & ahora & hoy & en estos tiempos & pensar en su voz que tanto cambiaba el mundo & que tanto decía de lo que le inquietaba & quemaba, lo leí anoche para mí mismo porque era necesario enunciarlo en voz alta.

***
Cosas que no haré (Nostalgias)

Nunca iré a Bulgaria, tenía un folleto & una invitación
Tampoco Albania, invitado el año pasado, en privado por estafadores de la Lotería o
alcohólicos en recuperación,
O poetas iluminados de la antigua tierra de las puertas del Hades
Ni visitaré Lhasa ni viviré en el Hilton ni en la casa de Ngawang Gelek  ni subiré
fatigado al Potala
No regresaré jamás a Kashi “la ciudad más antigua habitada sin interrupción del mundo”
ni bañarme en el Ganges ni sentarme de nuevo en las escalinatas de Manikarnika ghat con Peter,
ni visitaré otra vez a Lord Jagganath en Puri, no volveré a Birbhum ni tomaré
más notas más historias de Khaki Baba
O escuchar festivales de música en Madrás con Philip
O regresar a beber Chai con el vetusto Sunil & los jóvenes poetas del café,
Atar mi cabeza a un ladrillo en el escondite de opio del Barrio Chino, pasar por el Moslem
Hotel, su azotea en Tinsmith Street en Choudui Chowh Nimtallah,
Quemar la tierra o fumar ganja en el Hooghly
Ni los callejones del Fez de Achmed, nunca más beberé té de menta en Soco
Chico, ni visitaré a Paul B. en Tánger
Ni veré a la Esfinge en Soledad al Amanecer ni al atardecer, madrugada o crespúsculo en el
desierto
Ni a Beirut vieja y colapsada, la tristemente bombardeada Babilonia & Ur del tiempo, los misterios
desagradables de Siria todo el desierto de Arabia y Saudí, la gente enérgica de
Yemen,
Ni el viejo Afganistán tribal de opio, el clima tibetano de Beluchistán
No veré Shanghái otra vez, ni las cuevas de Dunhuang
No subiré de nuevo por las escaleras de la E.12th Street,
No iré a la Argentina literaria, ni acompañaré a Glass a Sao Paulo ni viviré un
mes en un departamento, las playas y los chicos de las favelas de Río, el gran carnaval de
Bahía
No más sueños despiertos de Bali, el festival de Adelaide demasiado lejos para conseguir nuevas
canciones
No veré los nuevos caseríos pobres de Yakarta, los misteriosos bosques de Borneo ni sus hombres ni
sus mujeres pintados
No más Sunset Boulevard, Melrose Avenue, Oz en Ocean Way
Ni el viejo primo Danny Leegant, ni los recuerdos de la Tía Edith en Santa Mónica
No más dulces veranos con amantes, enseñando Blake en Naropa,
Ni Escribir Eslóganes Mentales, nuevas Poéticas modernas Norteamericanas, Williams
Kerouac Reznikoff Rakosi Corso Creeley Orlovsky
Cualquier visita al cementerio B’nai Israel a las tumbas de Buba, la Tía Rose, Harry Meltzer y
Tía Clara, Padre Louis
No la haré yo si no es en una urna de cenizas

Allen Ginsberg

Marzo 30, 1997 a.m.


martes, 11 de octubre de 2016

el tiempo y su materia (5)

[este tiempo ¿es tangible? ¿qué quedará de estos días? ¿cómo construimos un recuerdo? ¿dónde se guarda?] 


el 11 de octubre de 2008 seis mexicanos llegaron a japón: querían ver los árboles en el otoño. ese era el motivo del viaje y eso fue un detonador de un sueño, de poner en marcha un plan, de ir viendo que era posible y que era probable y que los boletos de avión estaban comprados, que los pases de tren estaban listos, que discutíamos posibilidades geográficas y logísticas. al final, el viaje no fue como lo habías planeado ninguno de los seis. al final el viaje fue maravilloso y extraño e íntimo y poderoso. ¿sucedió de verdad? ¿olímos japón? ¿comimos tallarines todos los días? ¿hubo sol y frío? ¿hubo hojas de otoño? ¿escribí muchos versos con tinta roja en un cuaderno de tapa negra? ¿me encontré? ¿me perdí? ¿quise llorar? ¿me desarmé desarmando? ¿desatamos una madeja de hilos? ¿qué había en el templo de la rata? ¿ese atardecer sucedió? ¿vi la belleza escuchando a cocorosie? qué maravilla, la memoria.









lunes, 30 de mayo de 2016

el tiempo y su materia (4)

[este tiempo ¿es tangible? ¿qué quedará de estos días? ¿construimos el tiempo con lodo, con aire, con miedo, con historias que nos contamos cuando anochece?] pienso en los versos que escribió sergio loo (ciudad de méxico, 1982-2014), sabiendo que el cáncer avanzaba y que, pronto, su tiempo se acabaría. pienso en la finitud. en lo que quedará, si es que quedará algo. pienso en cómo se habrá sentido tras escribir el texto llamado “tarso” y el proceso de escritura (¿lo escribió con tinta y papel? ¿tecleó en una computadora? ¿corrigió? ¿salió a la primera? ¿creció, tachó, cambió cosas del texto?).


¿qué sintió en la garganta o en el lenguaje cuando escribió: “Ésta es mi voz. Éstos son tus oídos que escuchan mi voz.”?

¿supo que eso sobreviviría cuando escribió: “Ésta es la lejanía que siento aunque estés adentro, a un lado. Ésta es la larga lista de lo que digo para que exista.”?

¿le habrá faltado el aire al escribir: “Éste es el verbo nombrar y significa traer o hacer presente.”?



lo vuelvo a leer, mayo se acaba. afuera ya es la noche y llovió un rato. aquí, ahora, todo sigue.


(el texto “tarso” es parte del libro “operación al cuerpo enfermo” de sergio loo, ediciones acapulco, méxico, 2015, un libro verde, último de los libros-tesoro que han caído en mis manos. este libro póstumo de poesía (o prosa poética o narrativa hilada con aire o juego del lenguaje) es una verdadera maravilla: una bocanada de aire fresco, palabras que hablan de lo importante, palabras para subrayar con tinta negra)

martes, 16 de febrero de 2016

del tiempo y su materia

¿con qué extraños materiales construimos el tiempo? ¿cómo aseguramos que pasa ? ¿cómo es que volvemos una y otra vez a la misma idea? por ejemplo, cortar un betabel y maravillarse una y otra vez por toda la belleza del vegetal sangrante. ¿cómo sé que pasa el tiempo si vuelvo a pensar, de nuevo, que la palabra “archipiélago” es hermosa pero pésima para escribir un haiku? ¿cómo saber que pasa el tiempo si en estos días de invierno hay más hojas secas y de colores ocres y rojizos que hace un par de meses y ya están floreciendo los ciruelos? ¿dónde estoy parado? este tiempo ¿es tangible? ¿qué quedará de estos días?


inhalo. exhalo. así, repito mis propias categorías metafísicas, todo aquello del aquí & ahora, el antes & después, el fascinante y recién descubierto afuera & adentro. siento el sol en la cara y pienso en esto:

(lo que tenía
que decir lo dije con
niebla: temblando)


viernes, 29 de enero de 2016

esperando que hierva el agua

(“sparks”, röyksopp. es de noche y hace frío en la ciudad de méxico. hoy no vi el atardecer desde la ventana, hoy más bien era el viento y la nariz helada, los dedos buscando un rinconcito para esconderse y sentir calor. ahora espero que hierva el agua para preparar un té. la canción es del 2001 y sigue, quince años después, sacando chispitas en el aire. ¿qué cosa será el tiempo que de pronto se estanca y de pronto pasa en un abrir y un cerrar de ojos? ¿cuál es la materia con el que se construye? ¿cómo guarda uno sus recuerdos? ¿la primera vez que se escuchó una canción, hacía frío o no? ¿se bebía té, vino tinto o había sed? ¿tristeza o felicidad? ¿era aquí o era otro lugar? ¿y si aquí ya es otro lugar? ¿había niebla esa noche? ¿era de noche y no pasaban taxis para llegar a casa? ¿estaría pensando en ese verso de walt whitman…

An unseen hand also pass’d over their bodies,
It descended tremblingly from their temples and ribs.

que a veces vuelve a la memoria sin avisar? ¿qué fuegos hubo? ¿cómo será una tarde de verano en oulo, finlandia? esas cosas. el agua hierve. el té negro, con miel)

martes, 19 de enero de 2016

dar pasos

(hay días complicados. la maraña de sombras teje con sus hilos finos alrededor de las palabras y el silencio es un hermoso refugio donde se está muy a gusto. el aire es frío, cuesta trabajo ordenar las ideas. uno recorre mapas invisibles, el aquí & el ahora son densos y brumosos, en la cabeza aparecen ideas de, algún día, conocer budapest o reykiavik o volver al sur porque la brújula nos lleva allá de nuevo. en esos días los libros son enorme compañía y ahí aparecen cosas que se sienten como una bocanada de aire fresco y unos versos escritos por wisława szymborska en 1993 le regresan a uno el aire:

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

el texto se llama “un gato en un piso vacío”, del libro “saltaré sobre el fuego”, editado por nórdica libros en 2015 y traducido por abel murcia y gerardo beltrán, las ilustraciones son de kike de la rubia. al final del libro se hace un homenaje de la poesía a la poesía, esos gestos que van de szymborkska a tranströmer, del polaco al sueco. las últimas páginas del libro traen los textos en polaco. la admiración por los traductores y por sergio pitol crece. pienso en cómo le harán los traductores del polaco al español para encontrar el sonido, el concepto, la palabra que ocupe ese otro lugar y entonces me descubro caminando. de nuevo, dando pasos. después de una pausa, seguimos: el camino es largo)





lunes, 14 de diciembre de 2015

40 años de un disco de patti smith

“the landscape is moving”
Patti Smith


escribí antes, este mismo año: “en 1975 patti smith grababa “horses”, el disco que va a cumplir 40 años en diciembre, el primer disco. para la portada del álbum le pidió a su amigo, expareja y compañero robert mapplethorpe que tomara la fotografía. la fotografía era física y relevante, robert jugaba con la luz y la obscuridad, patti con las palabras.”

ayer, 13 de diciembre, “horses” cumplió 40 años de haberse aparecido ya como disco, ya como producto terminado. ayer fue día de fiesta. estos días he estado recorriendo el disco de ida y vuelta, una y otra vez, escuchándolo, haciéndolo la banda sonora de los últimos días y de los insomnios de la semana. todavía me sigue maravillando como cuando lo escuché en el radio hace muchísimos años ya (el mundo era otro: estudiaba arquitectura, cuánto no había pasado, cumplir 40 años aún parecía algo tan lejano y ya este año varios de los amigos más cercanos lo han hecho y vamos para allá a pasos agigantados).


pienso en esos lejanos jóvenes que fueron los primeros en escuchar el disco. era diciembre y hacía frío, era nueva york o londres o san francisco y era 1975. el disco mostraba una patti smith muy joven, andrógina, su camisa muy blanca, recargada contra la pared. una de las fotografías ícono de robert. esos blancos y negros tan poderosos de su fotografía. el título: “horses”. el primer disco de patti smith. la emoción de haberlos escuchados en vivo en algún recital y ahora tener el disco en las manos. la sensación de abrir el disco, colocar el vinil en la tornamesa y escuchar la primera frase: “jesus died for somebody’s sins but not mine”. toda la fuerza, toda la potencia de una música muy básica, algo experimental, totalmente sincera, una letra extraña, versos y palabras envolviendo esas melodías. esa voz. ya había pasado woodstock y ya habían muerto jimi hendrix y janis joplin y jim morrison, bob dylan y leonard cohen llevaban algunos discos y ese año también aparecía en el mundo de la música david bowie (¿imaginar la historia de la música hoy día sin “horses”, sin bowie? no).

el tiempo, que suele arrasarlo todo, aún nos permite escuchar las 8 canciones de “horses”. si, hay momentos en que la música que surge del disco tiene esa edad, pero nada con 40 años puede negar el paso del tiempo. john cale produjo el disco. los músicos fueron patti smith, lenny kaye, jay dee daugherty, richard sohl e ivan kral. el disco incluye “gloria”, “redondo beach”, “birdland”, “free money”, “kimberly”, ”break it up”, “land [horses/land of a thousand dances/ la mer(de)]” y “elegie”. son poco menos de 44 minutos. ya con la magnífica “land [horses/land of a thousand dances/ la mer(de)]” el disco habría valido la pena. es de esas canciones que no me canso de escuchar. a veces, pasan meses sin que la escuche y de pronto aparece y me vuelve a sorprender. me regresa esa ansia. ese extraño temblor. estos jóvenes que hicieron “horses” apenas iban descubriendo su mundo: hicieron esto y ha sido toda una vida, toda una historia.

enorme disco “horses”. la alegría de haberlo encontrado en esta vida (pienso que, más o menos, el disco me ha acompañado 20 o 19 años).

miércoles, 7 de octubre de 2015

aullando todavía

60 años después “howl” de allen ginsberg sigue sonando fuerte & claro. sigue llenando ojos, aire & gargantas. sus versos todavía ocupan insomnios, viajes, libreros, discusiones. 60 años después “howl” sigue aquí, aullando feroz.


era viernes y era 7 de octubre, era san francisco y era en la calle filmore en la noche. esa noche se bebió y se fumó en esa galería. hubo poesía & felicidad. leyeron versos 5 poetas jóvenes y kenneth rexroth, a quienes esos 5 jóvenes admiraban: lamantia, snyder, mcclure, whalen & ginsberg. entre el públcio estaba jack kerouac, borracho, feliz, los animaba a seguir leyendo & llenar de versos la noche californiana. entre el público estaba el editor lawrence ferlinghetti que acababa de iniciar la editorial y librería city lights books (dice y documenta el propio ferlinghetti que al día siguiente de la lectura le envió un telegrama a allen ginsberg que decía: "i greet you at the beginning of a great career. when do i get manuscript of 'howl'?" [se publicaría como el tomo 4 de la colección “the pocket poets series”, tendría la introducción de william carlos williams y ese libro sería llevado a juicio junto con la editorial y el editor por obsceno, pornográfico y poco estadounidense: ese juicio, felizmente, lo ganó ferlinghetti]. ese mismo año se publicó, en parís, “lolita” de nabokov).


sucedió entonces que esa noche allen ginsberg leyó por primera vez en voz alta y ante un público el poema largo “howl”. sucedió que ahí, en ese ahí & entonces, se da un momento antes-después. antes no había resonado el primer verso en el aire, allen dijo: “Howl/ For Carl Salomon/ I saw the best minds of my generation destroyed by madness…” y después esos versos se volverían símbolo, fuerza & voz de una generación entera. esos versos se repetirían una y otra vez. esa noche se escuchó por primera vez el que sería uno de los tres libros-pilares de la generación beat. sucedió que no sólo leyó los primeros versos sino todos los versos, kerouack, dicen, aplaudía y gritaba feliz. leyó las tres secciones del poema, habló de moloch (la sociedad industrializada, deshumanizada, alimentándose de jóvenes) y habló de la soledad en rockland (el asilo mental donde estaba carl salomon) y leyó también el “footnote to howl”, repitió 15 veces la palabra “holy”. la voz de ginsberg no lo sabía, pero estaba haciendo historia literaria: sería imparable lo que vendría.


60 años después, todavía, esos versos me emocionan. vuelvo felizmente a “howl” una y otra vez. en esas palabras visito sombras, cosas que me hacen temblar, murmuro versos, me descubro aullando por dentro, me dejo llevar por las palabras que forman un mantra, un puente, un escudo. lo leo (lo releo) aquí & ahora: frente a mis ojos tengo uno de esos misteriosos objetos donde hay poesía, que no sé qué es en realidad, pero sé que está ahí.


(gracias ginsberg, gracias “howl”. feliz cumpleaños #60)