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jueves, 11 de agosto de 2016

cosas que no son frágiles

de nuevo, a la manera de sei shōnagon, cosas que no son frágiles:

(aquí debería ir otra foto, pero es el mar)

el ruido del mar, las ganas de ver el mar. una & otra vez.
la roca volcánica, las raíces de los árboles & de uno mismo, lo que sembraron los abuelos.
ese incendio tan de ovidio, tan de orfeo, el hilo que sostiene teseo en una mano y del que borges escribirá unos versos en 1984. gustav mahler & sus cosas, los escalofríos. algunas amistades, las obsesiones, la felicidad de encontrar un libro, la admiración por las nubes de gabriel figueroa, las ganas de viajar y conocer lugares, algunos fantasmas & su compañía, un pensamiento recurrente, el silencio por dentro, mi ipod que es un sobreviviente indestructible pese a mi (mala) relación con la gravedad.
un reloj que dejó de moverse el 6 de agosto de 1945 a las 8:15 a.m.
el miedo (a veces), la tristeza (casi siempre).
cuando tomo una decisión, cuando el rencor me gana, cuando tengo que hablar.

la voz de anonhi, necesitar escribir con tinta negra, las ganas de comer pan.


domingo, 9 de agosto de 2015

el verdadero horror

el verdadero horror había comenzado unos días antes (porque el horror estaba por cumplir ya casi seis años, desde que polonia fue invadida en 1939 y ya los muertos sobrepasaban cualquier número posible de la imaginación) cuando desapareció hiroshima en segundos.

el 9 de agosto, 1945, verano absoluto. todo el calor. pasando las 11:00 a.m., nagasaki desapareció: de nuevo en segundos una ciudad alimentaba al fueg:, la piel y los huesos se convertían en polvo y aire caliente. desapareció nagasaki hace 70 años.


no puedo imaginar el horror de los japoneses en todas las ciudades del país a partir de ese momento: ¿quién seguía? ¿quedaría algo de su cultura, de su país, de su idioma, de sus familias? si la guerra desatada era enunciar el horror: los bombardeos contra civiles, el hambre, las atrocidades en cualquiera de los bandos, todas las familias con pérdidas, millones de jóvenes muertos y hechos pedazos, los campos de concentración, no puedo imaginar el miedo que siguió en cada casa hasta que japón se rindió y se terminó la guerra (después el miedo atómico continuaría y durante años marcaría al mundo, pero esa es otra historia).


y a pesar del horror y de haber desaparecido, hoy Hiroshima y Nagasaki existen y continúan, perdonan pero no olvidan: que no vuelva a suceder. nos toca conservar la memoria: nunca olvidar.

jueves, 6 de agosto de 2015

Querida Hiroshima

seis de agosto, 1945. pleno verano.

8:15 a.m., desaparece hiroshima. han pasado 70 años y el reloj sigue inmóvil.



que no se olvide: que no se pierda la historia, nuestra historia. que pasen los años y sigamos nombrando el horror humano y la maravilla de que se puede volver a comenzar: aunque todo se queme, aunque el aire sea fuego y la piel de miles sea cenizas en segundos. Hiroshima, querida. mon amour. herida abierta todavía y a pesar de todo, seguimos escribiendo, pintando, riendo, se hacen versos todavía, se hacen películas, nacen niños, se construyen ciudades, hay sueños que construir.