jueves, 15 de septiembre de 2016

cosas que celebrar

creo, de verdad lo creo, que hay mucho que celebrar hoy.



y un poco es como con todas las cosas, no es que hoy me guste mi país y el resto del año lo ignore, no. pero veo y oigo muchos comentarios de “no hay nada que celebrar de méxico”. creo que sí lo hay, y mucho: celebro, para empezar, el pozole verde.

sé que en mi país hay pobreza, corrupción, violencia, narco, injusticias, políticos, mala información, y la lista puede ser larga. ¿qué hago para resolverlo? ¿me quedo quieto a ver si el gobierno lo resuelve? ¿si un héroe cacique viene y lo resuelve? no, me levanto y hago. digo. transformo. cosas tan simples como llegar a la hora que acordé con alguien (aunque esto se vuelve una lucha monumental conmigo mismo a veces), pagar mi pasaje en el transporte público, no tirar basura, ayudar si puedo, no estorbar si no puedo ayudar, consumir responsablemente y consumir en negocios locales. esas cosas. no solo me quejo: hago. y, lo mejor, no estoy solo en esto: celebro que este país tiene millones y millones de gente que todos los días trabajamos y que hacemos nuestro esfuerzo para que este sea un buen lugar para vivir: ayudamos, cumplimos, estamos. celebro que hay alguien en twitter hoy que escribe “Necesitamos dejar de hablar de México en tercera persona #yosoyMéxico #yohagoMéxico”.

celebro que en este país está mi cineteca y que ahí converge el cine del mundo y puede uno ver una película de roberto gavaldón de 1947 restaurada o una magnífica “te prometo anarquía” (2015) de julio hernández cordón y tomar un café veracruzano, aquí & ahora. celebro que tenemos una geografía inmensa e impresionante, que tenemos muchísimos años de historia, que nos hemos mezclado desde siempre y que al final somos una mezcla de culturas originarias, españoles que vinieron, mestizos, migraciones que fueron llegando. en mi historia genética hay españoles, un bisabuelo rarámuri, un alemán perdido en batopilas, chihuahua, un largo linaje nacido en el valle de méxico, chilango orgulloso, mi abuela gringa; en mi historia no genética está el exilio español y el exilio de los argentinos y uruguayos, una inglesa que llegó y no se fue, una catalana, los gitanos-canarios del gabi’s, los japoneses de c.o.m.e., todos ellos me dejaron huella; es en este país donde convergen siglos de culturas, maneras de pensar, maneras de hablar, podemos decir popocatépetl o don goyo, podemos decir la palabra chocolate y celebrarlo, podemos beber café mexicano que es riquísimo, podemos maravillarnos de la arquitectura y las ruinas, acá podemos ver la obra de félix candela, lo que hizo gabriel figueroa, con los cielos y la luz que repiten los gestos tantos años después en estos paisajes, lo que escribió xavier villaurrutia, en este país escribió efraín huerta y sembró semillas y sin méxico no existirían “los detectives salvajes” de roberto bolaño. acá podemos leer lo que hoy día escribe alguien como maricela guerrero, paula abramo, sara uribe, mónica gameros, césar cañedo o luis felipe fabre, lo que hoy construye musicalmente alguien como ely guerra. y el pozole verde (y el mezcal, los tacos al pastor, las carnitas michoacanas, la comida yucateca, las tlayudas oaxaqueñas, los chilaquiles, las quesadillas sin queso lo que es perfectamente lógico, las quesadillas con queso que son buenísimas, los tamales en sus mil presentaciones y regiones, esas cosas y un larguísimo etcétera culinario), por supuesto.

mi país es mucho más que sus políticos, que sus gobiernos y sus malas mañas y que las cosas malas que tenemos como sociedad y cultura, pero esas cosas tenemos que cambiarlas, reconocernos en ellas y hacer lo que podamos, paso a pasito para cambiar, paso a pasito para que el cambio perdure. 


mi méxico vale mucho la pena y lo celebro. mucho por hacer, mucho que festejar, la verdad. feliz cumpleaños país.  

 
 

jueves, 11 de agosto de 2016

cosas que no son frágiles

de nuevo, a la manera de sei shōnagon, cosas que no son frágiles:

(aquí debería ir otra foto, pero es el mar)

el ruido del mar, las ganas de ver el mar. una & otra vez.
la roca volcánica, las raíces de los árboles & de uno mismo, lo que sembraron los abuelos.
ese incendio tan de ovidio, tan de orfeo, el hilo que sostiene teseo en una mano y del que borges escribirá unos versos en 1984. gustav mahler & sus cosas, los escalofríos. algunas amistades, las obsesiones, la felicidad de encontrar un libro, la admiración por las nubes de gabriel figueroa, las ganas de viajar y conocer lugares, algunos fantasmas & su compañía, un pensamiento recurrente, el silencio por dentro, mi ipod que es un sobreviviente indestructible pese a mi (mala) relación con la gravedad.
un reloj que dejó de moverse el 6 de agosto de 1945 a las 8:15 a.m.
el miedo (a veces), la tristeza (casi siempre).
cuando tomo una decisión, cuando el rencor me gana, cuando tengo que hablar.

la voz de anonhi, necesitar escribir con tinta negra, las ganas de comer pan.


lunes, 1 de agosto de 2016

cosas que son frágiles

a maría jaime, gracias.

a la manera de sei shōnagon, cosas que son frágiles:

la luz justo antes que anochezca, la vida, las cosas que la forman, un crisantemo que se marchita, lo que sucede cuando se enuncian ciertas palabras, los secretos, el cemento debajo de un árbol, el recuerdo de una textura en los dedos, las costillas (a veces), mis tobillos, el instante en que comenzará a llover, caminar sobre el hielo, un vaso de vidrio que se cae, lo que construimos si se mueve la tierra, una fotografía si hay furia o fuego, un verso antes de despertar, la alegría, un mazapán, nuestro incierto lugar en un altar de muertos, la calma.



domingo, 10 de julio de 2016

romperse, armarse

pedro almodóvar (1949) es un gran contador de historias. te sientas en el cine y te olvidas por un rato que estás mirando una película, más bien estás metiéndote en la vida de personas a quienes hace apenas un rato no conocías.


“julieta” (2016) es su última película, el largometraje 20, inspirado en tres relatos de la canadiense alice munro  (1931, nobel 2013. en las letras de munro la desolación y los secretos y lo que no se dijo y lo que no se dice te dejan esa sensación de “numbness” tan peculiar. la adaptación fílmica logra acercarse a esas letras). escuchas la voz de la hija de julieta decir “estoy loca de dolor” y sientes el escalofrío de que te están contando cosas verdaderamente íntimas: quiénes son, de dónde vienen, lo que les duele, lo que no le cuentan a nadie más.

el personaje principal, julieta, lo interpretan increíblemente emma suárez (mayor) y adriana ugarte (joven), en los ojos de ambas está el mismo personaje y está lo que le sucede a julieta a través del tiempo, eso que le sucede pasa de los ojos de emma a los de adriana y de regreso. los vasos de agua nunca están llenos, siendo objetivos y no metafóricos, están siempre medio vacíos. hay una foto donde aparece kurosawa sonriendo y otra con chavela vargas sonriendo también y hay fotos rotas. hay cosas que se rompen, hay cosas que se arman, hay redes. hay homenajes a pinturas, a películas, a libros. hay cartas que se envían por correo. hay una manera de contar la historia usando el concreto, la arquitectura, el sol, papel tapiz, la textura de una tela, libreros y muebles, el sol entrando en una sala en madrid: a través de lo arquitectónico estamos entendiendo la historia que nos cuentan. un vestido fantástico. la movida madrileña está ahí y están los 90 y estos días del siglo xxi de los que no sabemos qué quedará. en “julieta”, el tiempo está ahí. está el deseo en miradas, en secretos, en frases que se dicen en un tren, en el mar de galicia, en una casa, en una huerta, en cómo se esculpe una escultura y en cómo se cuenta un mito antiguo, el deseo en la piel.

a “julieta” la pongo entre las grandes de almodóvar. esas películas 
redonditas y completas, ahí donde están “todo sobre mi madre” (1999), “la ley del deseo” (1987), “volver” (2006) y “mujeres al borde de un ataque de nervios” (1988). es de las películas que volveré a ver varias veces. véanla en pantalla grande, no se lo pierdan.


martes, 28 de junio de 2016

tirar piedras


¿qué habrá sentido marsha p. johnson cuando tomó una piedra y la aventó contra la policía de nueva york que, una vez más, hacía una redada contra los gays, transexuales, lesbianas y travestis que estaban esa noche del 28 de junio de 1969 en el stonewall inn? ¿se habrá asustado? ¿habrá pensado “i’ve had enough”? ¿se habrá arrepentido al ver la piedra avanzar en el aire contra los policías que, una vez más, violentaban sus cuerpos y sus sexualidades y sus tiempos y sus espacios? ¿qué habrán sentido los demás que estaban ahí, encerrados en el stonewall  inn viendo que una transexual negra decía basta aventando una piedra? ¿el miedo que sentían era menos que la furia? ¿sabían o se imaginaban que esa madrugada cambiarían su mundo y el mundo? 47 años después este es otro mundo. esa lucha, la de las libertades sexuales y el reconocimiento a las sexualidades periféricas, se ponía en pie de guerra y no hay manera de detenerla.

un testimonio del libro “stonewall: the riots that sparked the gay revolution” de david carter, publicado en 2004: “ya no íbamos a caminar sumisamente por las noches y dejar que se metieran con nosotros. […] y eso fue lo que sorprendió a la policía. había algo en el aire, libertad que hacía falta hacía mucho tiempo, e íbamos a luchar por ella. se manifestó en dos formas diferentes, pero el resultado final era que no íbamos a ceder. y no lo hicimos.”

hoy, en mi ciudad, puedo caminar con mi pareja en la calle sin miedo, puedo hablar de él en mi trabajo y darle un beso o tomarlo de la mano. hoy, los amigos heterosexuales enfurecen cuando alguien muestra su homofobia. hoy podemos exigir todos los derechos para todas las familias. hoy podemos leer a cavafis en el transporte público. falta muchísimo por hacer, pero este es un camino donde se ha avanzado mucho. ni la iglesia retrógrada, ni las voces homofóbicas, ni los violentos, ni siquiera los asesinos de gays, lesbianas, transgéneros y travestis nos van a detener. ésta es muestra vida & estos nuestros cuerpos.


gracias marsha por esa primera piedra. gracias infinitas.