miércoles, 4 de noviembre de 2015

20 años de un disco de the smashing pumpkins

“Time is never time at all
You can never ever leave
Without leaving a piece of youth”
Billy Corgan

ya cumplió sus primeros 20 años. apareció en octubre de 1995.


lo primero que supe, porque lo vi físicamente, fue un era un disco doble, las ilustraciones eran hermosas y el grupo se llamaba "the smashing pumpkins" (la alineación original, los que se juntaron alrededor de billy corgan entre 1988 y el 2000: james iha, d’arcy wretzky & jimmy chamberlin).

nunca los había escuchado, pero las imágenes en el disco doble me recordaban a “el viaje a la luna” de george méliès, aquella primerísima película de ficción filmada en 1902 (sin esa película la historia del cine habría cambiado, pero esa es otra historia). me pareció que el título era divertido: "mellon collie & the infinite sadness": eran años de descubrir cosas, nombrar el mundo y descubría la poesía de e. e. cummings, así que la presencia del símbolo ampersand en el título me emocionaba enormemente. era, repito, 1995.

luego fue comprarlo y maravillarme. escucharlo y sorprenderme conforme pasaban las 28 que parecían un ataque de neurosis: calma, tranquilidad, furia, ternura, calma, sueño, pesadilla, rabia, desencanto, viento, calma, historias breves, vampiros, el viaje a la luna, la melancolía en los dedos, humedades contando fragmentos del tiempo que apenas comenzaba, historias de cuando ellos eran (más) jóvenes, de nuevo rabia y furia, otra vez calma, una canción de cuna. cada uno de los dos discos tiene 14 canciones y el recorrido no fue (no es) un viaje necesariamente placentero.


en el primer disco, “dawn to dusk”, el paso de la tranquilidad (la piel en calma) de "tonight, tonight" a la rabia desbordada (objetos rotos, rabia furibunda) de “zero”, “bullet with butterfly wings” y “fuck you (an ode to no one)” para volver a la calma y los extraños sonidos de “cupid de locke” y “galapogos” y volver a la neurosis abierta con la increíble “muzzle” y luego regresar a la calma pre-post-rock de la interminable “porcelina of the vast oceans”.

el segundo disco es menos dócil, “twilight to starlight”, empieza enojado y con la absoluta desesperación y desencanto de los años noventa y así “1979” y “thirty-three” se vuelven breves oasis ante la furia para llegar a la absoluta quietud de las cuatro canciones del final. el disco empieza con una pieza instrumental, una especie de obertura, y termina casi inmóvil, casi en silencio.

después de escucharlo era cosa de volver a empezar y volverlo a oír una y otra vez. y después fue buscar “siamese dream” (1993) y “gish” (1991) y dejarse acompañar por la música de the smashing pumpkins por años, escucharlos en vivo, comprar “adore” (1998) y escuchar una sola vez “machina/the machines of god” (2000) y sentir que algo se había perdido en la música que habían hecho y que no volvería. no he querido escuchar los últimos tres discos, me quedo con la sensación de maravilla, sorpresa y enojo adolescente de ese gran disco de 1995. qué año.

miércoles, 21 de octubre de 2015

patti & robert

“Yet I have a lock of his hair, a
handful of his ashes, a box of
his letters, a goatskin tambourine.”
Patti Smith


en 1975 patti smith grababa “horses”, el disco que va a cumplir 40 años en diciembre, el primer disco.

para la portada del álbum le pidió a su amigo, expareja y compañero robert mapplethorpe que tomara la fotografía. la fotografía era física y relevante, robert jugaba con la luz y la obscuridad, patti con las palabras.

ellos se conocieron en 1967, en nueva york, los dos habían nacido a finales de 1946 y por azar se encontraron, cuando buscaban su propio camino, tenían hambre física y hambre metafísica, querían hacer arte, querían aprender, querían comerse el mundo, querían comer. lo hicieron a su manera. robert sería conocido como uno de los grandes fotógrafos, patti como una de las grandes rockeras, la madrina del punk. la obra de ambos quedaría ahí. 40 años después se sigue escuchando “horses”, 40 años después la fotografía que robert tomó sigue ahí.

para mí la obra de ambos es importante, trascendente: robert me “enseñó” a mirar a través de la cámara, patti me “acompaña” con su música en mi vida cotidiana y en el proceso de escribir poesía; llegué a ambos por caminos diferentes pero simultáneamente. sería algunos años después que sabría que ambos estaban unidos y que esa fotografía del disco no era una mera casualidad. ella era patti smith, la foto era de robert mapplethorpe, ambos sabían que estaban construyéndose en ese momento. la historia, su historia, su antes-después, su allí & entonces, lo cuenta patti smith en su libro “just kids” (harpercollins publishers, 2010). hoy, mientras terminaba de leerlo (y en estos días en que he hablado con christian sobre el libro y le cuento la historia), sentí tristeza & felicidad simultáneas: estaba leyendo la historia de ambos, de esos dos íconos, esa época, cómo se iniciaron, como pudieron ganar dinero y sobrevivir y hacer y deshacer y, pese a todo, como pudieron despedirse en 1989.

“Will you write our story?”


le preguntó robert ya moribundo a patti. ese libro es su historia.



domingo, 11 de octubre de 2015

un monumento

a christian, edurne, ehékatl, lalo, yuyis.
a 7 años de haber pisado tokio.


(esto es sobre una canción. esto es sobre una obsesión. sobre un momento antes-después. sobre lo que se puede esconder en la música que llega en el momento justo. esto es sobre una especie de soundtrack de la vida)

“make a space
for my body
dig a hole
push the sides apart”


el primer disco de röyksopp fue “melody a.m.” (2001). me gustó, pero en realidad no me enamoró la música de estos noruegos hasta que cayó en mis manos “the understanding” (2005). esa música me envolvió, abrió y ocupó espacio de obsesiones, particularmente ante “beautiful day without you”, “what else is there?” y “circuit breaker”. cuando aparecieron “junior” (2009) y “senior” (2010), la música de svein berge & torbjørn brundtland ya era uno de mis lugares seguros: ese espacio donde me maravillo escuchando un disco una y otra vez, descubriéndolo, tomándolo, ocupándolo.



en 2014, junto con robyn, hicieron un pequeño ep, “do it again”. ahí suena la canción “monument”. en su álbum de despedida del formato disco, “the inevitable end” (2014) volvió a aparecer “monument”, en otra versión, ¿más obscura? ¿menos luminosa? ¿más cruda? ¿más maravillosa? ambas versiones me emocionan, me hablan, me obsesionan.  es una especie de testamento, un poner las cosas en orden antes de cerrar la puerta, una manera de decir no tengo miedo, no me hace falta nada, no le debo nada a la vida & la vida no me debe nada. una manera de decirse a sí mismo que ante la balanza, el corazón, la pluma y el dios egipcio maat no hay que tener miedo. los errores, los aciertos, lo que no fue, lo que sí, lo que se pudo, lo que se dijo, los viajes realizados y los imaginados, todo eso, al final, será viento o polvo y lo que quedará será, en el mejor de los casos, alguien que te recuerde con cariño y eso habrá valido la pena.

“this will be my monument
this will be a beacon when i’m gone
gone, gone
when i’m gone
gone, gone
when i’m gone

so that when the moment comes,
i can say i did it all with love
love, love
all with love”



miércoles, 7 de octubre de 2015

aullando todavía

60 años después “howl” de allen ginsberg sigue sonando fuerte & claro. sigue llenando ojos, aire & gargantas. sus versos todavía ocupan insomnios, viajes, libreros, discusiones. 60 años después “howl” sigue aquí, aullando feroz.


era viernes y era 7 de octubre, era san francisco y era en la calle filmore en la noche. esa noche se bebió y se fumó en esa galería. hubo poesía & felicidad. leyeron versos 5 poetas jóvenes y kenneth rexroth, a quienes esos 5 jóvenes admiraban: lamantia, snyder, mcclure, whalen & ginsberg. entre el públcio estaba jack kerouac, borracho, feliz, los animaba a seguir leyendo & llenar de versos la noche californiana. entre el público estaba el editor lawrence ferlinghetti que acababa de iniciar la editorial y librería city lights books (dice y documenta el propio ferlinghetti que al día siguiente de la lectura le envió un telegrama a allen ginsberg que decía: "i greet you at the beginning of a great career. when do i get manuscript of 'howl'?" [se publicaría como el tomo 4 de la colección “the pocket poets series”, tendría la introducción de william carlos williams y ese libro sería llevado a juicio junto con la editorial y el editor por obsceno, pornográfico y poco estadounidense: ese juicio, felizmente, lo ganó ferlinghetti]. ese mismo año se publicó, en parís, “lolita” de nabokov).


sucedió entonces que esa noche allen ginsberg leyó por primera vez en voz alta y ante un público el poema largo “howl”. sucedió que ahí, en ese ahí & entonces, se da un momento antes-después. antes no había resonado el primer verso en el aire, allen dijo: “Howl/ For Carl Salomon/ I saw the best minds of my generation destroyed by madness…” y después esos versos se volverían símbolo, fuerza & voz de una generación entera. esos versos se repetirían una y otra vez. esa noche se escuchó por primera vez el que sería uno de los tres libros-pilares de la generación beat. sucedió que no sólo leyó los primeros versos sino todos los versos, kerouack, dicen, aplaudía y gritaba feliz. leyó las tres secciones del poema, habló de moloch (la sociedad industrializada, deshumanizada, alimentándose de jóvenes) y habló de la soledad en rockland (el asilo mental donde estaba carl salomon) y leyó también el “footnote to howl”, repitió 15 veces la palabra “holy”. la voz de ginsberg no lo sabía, pero estaba haciendo historia literaria: sería imparable lo que vendría.


60 años después, todavía, esos versos me emocionan. vuelvo felizmente a “howl” una y otra vez. en esas palabras visito sombras, cosas que me hacen temblar, murmuro versos, me descubro aullando por dentro, me dejo llevar por las palabras que forman un mantra, un puente, un escudo. lo leo (lo releo) aquí & ahora: frente a mis ojos tengo uno de esos misteriosos objetos donde hay poesía, que no sé qué es en realidad, pero sé que está ahí.


(gracias ginsberg, gracias “howl”. feliz cumpleaños #60)


viernes, 25 de septiembre de 2015

sinaia, nyassa, siboney, ipanema, mexique, isere, orizaba, flandre: hoy

a propósito de los tiempos que corren, un dato: el 13 de junio de 1939 llegó al puerto de veracruz el buque sinaia.


llegó lleno de refugiados españoles, ciudadanos de la segunda república española que llegaron desde los campos de concentración que francia acondicionó para aquellos que lograron escapar de su republica ya inexistente y derrotada, llegaron los que huyeron de la devastación, la guerra, humillados por los vencedores y por quienes les dieron refugio en europa. llegaron con hambre, llegaron los perseguidos por los nacionalistas, católicos y monárquicos que los querían como a garcía lorca: asustados, mudos & muertos. así como el sinaia, otros barcos llegaron antes con pequeños grupos, luego llegaron más. fueron más de veinte mil refugiados que llegaron a este extraño lugar.

me pregunto qué habría pasado si el presidente cárdenas hubiera escuchado las voces conservadoras o de los estados unidos que criticaban el asilo político que se les ofrecía a estos “rojos inmorales, ateos e indecentes” y les hubiera negado la entrada a esa gente que ya no tenía país, ni ciudad, a quienes les bombardearon casas, escuelas y hospitales, a quienes les negaban el derecho a tener o no religión. sé por lo pronto que no habría colegio de méxico o no habría poesía de león felipe ni de pedro garfias o no habría pinturas de remedios varo o ideas de maría zambrano o donde construyó félix candela habría otras cosas. no existirían “los olvidados” ni “el ángel exterminador”. el etcétera es larguísimo. en el juego de la historia-ficción méxico habría sido diferente y habría perdido mucho si le cerraba las puertas al exilio español.

lo mismo habría pasado si méxico no abría la casa a los exilios libaneses, askenzís o mizrajíes de principios de siglo xx o a los alemanes y europeos en los años cuarenta o a los rusos en los años veinte y treinta o a los argentinos, uruguayos, chilenos, colombianos, guatemaltecos y demás latinoamericanos que llegaron aquí sin nada más que sus maneras de hablar y cocinar, algunas fotografías y con su memoria a cuestas.


no sé, en estos días pienso en lo que oigo y veo. de pronto me horroriza y me sorprende el discurso xenófobo. me parece algo feliz que este país ha tenido muchas veces sus puertas abiertas a tantas otras otredades que lo han necesitado en sus respectivos momentos históricos. que además, todos esos otros que llegaron y estuvieron o los otros que se quedaron han hecho que esto sea como es, así. al llegar, hemos construido este barco. nuestro aquí & nuestro ahora se ha ido construyendo con barcos como el sinaia, que venía cargado de esos otros que se volvieron nosotros.