8:15 a.m., desaparece hiroshima. han pasado 70 años y el reloj sigue
inmóvil.
que no se olvide: que no se pierda la historia, nuestra historia. que pasen los años y sigamos nombrando el horror
humano y la maravilla de que se puede volver a comenzar: aunque todo se queme,
aunque el aire sea fuego y la piel de miles sea cenizas en segundos. Hiroshima,
querida. mon amour. herida abierta
todavía y a pesar de todo, seguimos escribiendo, pintando, riendo, se hacen
versos todavía, se hacen películas, nacen niños, se construyen ciudades, hay
sueños que construir.
el gato llegó inesperadamente, de un día al otro en agosto de 2003. y
así se fue después de doce años de compañía el 31 de julio de 2015, sin avisar.
llegamos a casa el viernes por la noche y no salió a recibirnos exigiendo su
comida como acostumbraba si se nos hacía tarde: estaba muy quietecito,
recostado tranquilamente, muerto en el piso de la habitación, en la alfombra
que era su último descubrimiento/placer de la vida. christian y mau perdieron
al tercero de la manada y eso inauguró una tristeza inesperada.
ahora ya no está el buen lükas, el hermoso gato.
fue compañero de insomnios, lapa de pelos en los días fríos,
despertador neurótico de lunes a domingo, siempre presente al abrir el
refrigerador, cazador de moscas y arañas, bebedor de rompope y comedor de
aceitunas, ladrón de cigarros, respondón y juguetón. enorme, tibio, cariñoso,
ronroneador en la tibieza. necio. hermoso. el gato lükas, el pelükas, su
lükeza. su mirada. sus garritas. se llenaba de sol durante la mañana y al
atardecer. bebía del vaso de agua para la noche. él estaba tranquilo en su
manada, lo asustaban las tormentas.
cuando llegó a casa cabía en la palma de la mano. esa noche lo quisimos
dejar fuera de la habitación, para que se acostumbrara a dormir ahí y lloró y
lloró y lloró: lo dejamos entrar “sólo por esa noche” que se convirtieron en 12
años: todavía la última noche que pasó en casa, estuvo ronroneando, acurrucado
entre los dos.
este territorio de la tristeza es tan grande, pero nos quedamos
contentos: nos acompañó 12 años: tuvo una muy buena vida de gato: jugó, comió,
estuvo a salvo, lo cuidamos, nos acompañó, lo acompañamos. lo vamos a extrañar.
aprendimos de él: y además nos recuerda que siempre hay un aquí & un ahora. nos
la pasamos viviendo a veces sin ver que no hay permanencia. hay que
aprovecharlos los aquí & ahora. vivirlos. escribe machado:
“Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan”
gatito hermoso, adiós: te pensaré en el calor del sol: te pensaré en
los insomnios sin tu presencia. gracias infinitas por coincidir.
desde la primera vez que la escuché. y es curioso, pero recuerdo
perfectamente la primera vez que la escuché: fue en el radio, de noche, muy
lejos de casa y en otro idioma, verano de 1990, cuando también leí
compulsivamente “el señor de los anillos” de tolkien: esa noche estaba grabando
canciones del radio en un cassette (si, uno esperaba a que pasara la canción y
le ponías record, el botón con el
círculo rojo rojo) y, por un extraño azar, no le quite el botón de grabar
después de una canción que quería y no recuerdo cual era y siguió “nothing
compares 2 u”. en esa habitación me maravilló tanta enormidad.
después, ya de regreso en casa, compré el cassette del disco “i do
not want what i haven’t got” (1990), que me me hablaba de algo fuerte, algo que no podía definir aún, algo que se
salía de mí. yo era un feliz fan de sinéad que escuchaba feliz su música en mis
cassettes (ya tenía también “the lion and the cobra” (1987), su
primer disco que es una belleza y que tiene “just like u said it would b”
o “troy”
que son un adelanto o presagio a lo que vendría) cuando sucedió el
incidente de saturday night live
cuando cantó “war” a cappella,
original de bob marley, homenajeando al reggae, una de sus mayores influencias
(el disco “throw down your arms” (2004) todo un recorrido por la cultura
rastafari y la herencia caribeña, lo que regresó a la metrópoli desde las
colonias), y dijo, con voz temblorosa, con toda la razón del mundo:
“fight the
real enemy”
rompiendo la foto del karol wojtyla y gran escándalo, la vetaron de
todos lados y las buenas conciencias
de siempre la hicieron pedazos, le destruyeron vida y carrera, pasaron encima
de ella. yo, adolescente, me daba pena esta mujer que todos criticaban y
odiaban (el tiempo, materia blanda y curiosa, años después le daría la razón,
porque ese acto tan simple fue la primera voz que dijo que en irlanda la
iglesia católica abusaba de niños y niñas, no sólo laboral y físicamente, sino
sexualmente y con violencia, que había menores de edad violados, muertos,
abusados y un larguísimo etcétera). desde entonces decidí que sinéad no sólo
era una voz genial y una voz poderosa, sino una voz valiente: en ella aprendí un
ejemplo claro de que en esta vida hay que
enunciar las cosas importantes aunque en ello se te vaya la vida misma.
pensé, allá por 1992, que nunca volvería a sacar ningún disco.
pero, felizmente, hubo más discos: en 1994 cuando escuché “universal
mother” con la magnífica “red football” volví a llenarme de
la voz de sinéad. luego hubo un silencio de 6 años hasta “faith and courage”
(2000) y hubo más discos hasta el décimo lp “i am not bossy, i am the boss”
(2014). y en este último disco están “harbour” y “where have you been?”.
un disco amoroso y, como siempre, donde sinéad dice cosas que tiene que decir
fuerte y claro. no se queda callada y enuncia. feroz. voz feroz. me impresiona
pensar en sinéad o’connor y saber que es mucho más que “nothing compares 2 u”.
que anda haciendo discos desde 1987.
mis amigos se ríen de lo mucho que me importa y lo mucho que quiero a
sinéad. le dicen mi tía sinéad. y
tienen razón: es un poco esa presencia: una voz que arropa y que dice cosas
importantes. la que de pronto dice “ya,
suficiente mierda por ahora” y te da la mano y avanza contigo.
“post” de björk apareció el 13 de junio de
1995. el tiempo que pasa. cayó en mis manos unas semanas después porque uno
andaba ocupado en otras cosas de la vida y fue una maravilla escucharlo por
primera vez y durante muchos días, una y otra vez, una y otra vez, de principio
a fin, un tiempo donde se empezaban a formar varias de las obsesiones
recurrentes. confieso que me tomó varios años entender y apreciar la presencia
de “it’s
oh so quiet” en este disco, sobre todo que suena después de “the
modern things”, esa enorme oda a los objetos que nos acompañan y nos
hacen ruido (y lejos estábamos de siquiera imaginar los objetos que hoy rigen
nuestro día a día, eran los tiempos en que no había internet, ni teléfonos
celulares, las laptops eran artículos de mega lujo, cuando nos aprendíamos los
números de teléfono de los amigos, en fin, “en
mis tiempos…”).
es un disco que permanece atemporal, hay quien dice que
nació viejo. Ancestral. y hay algo de
cierto en ello: comienza con “army of me” y los escalofríos
correspondientes, luego sigue “hyper-ballad”, canción que escuché
y escuché y escuché y que juega con la idea de “the modern things” de
que hay un tiempo de cavernas y que estamos inmersos en él, aunque tengamos
tostadoras de pan y automóviles y esas cosas.
y luego esos gritos y pausas de “it’s oh so quiet”, la
intensidad sonora y lírica de “enjoy” (y esa frase de “this is sex without touching” que tanto
me perturbó entonces y que a la fecha me sorprende y me maravilla), la venganza
fraguándose en “you’ve been flirting again” y el pop total de “isobel”,
para cerrar con las últimas cuatro canciones, donde están la ternura de “cover
me” y la furia de “i miss you”. “post” es una
explosión de sonidos, de experimentación, de tomar un poco de aquí y de allá
pero funciona, el disco es un poco esquizofrénico pero logra ser un todo (en el
siguiente disco, “homogenic” (1997), el concepto de un disco homogéneo será
llevado mucho más allá por björk y sus colaboradores productores).
“possibly maybe” es para mí el punto central del disco, como si
fuera una isla donde convergen los puentes creados por “the modern things” y el
cierre de “headphones” (canción que compone junto con tricky,
en un avión y que es de mis favoritas para escuchar en los audífonos y me
emociona pensar en ese momento de la historia de la música): los sonidos
extraños pero sensuales, las palabras correctas, las pausas, la maravilla. veo
a “possibly
maybe” como un centro, como una piedra, como un momento increíble que
se gestó 20 años atrás.
enorme “post”. björk guðmundsdóttir tenía
30 años cuando hizo ese disco. llevo 20 años escuchando “post” y no me cansa (20
años después björk volvió a hacer magia con “vulnicura” pero esa es
otra historia).
[en la manía de las
listas, acomodaría mi preferencia de los discos de björk de la siguiente
manera:
1.“homogenic” (1997)
2.“post” (1995)
3.“vulnicura” (2015)
4.“vespertine” (2001)
5. “debut”
(1993)
6.“biophilia” (2011)
7. “medúlla”
(2004)
8.“volta” (2007)
hay quien los acomoda en “me
gustan” y “no me gustan”]
en casa he estado hablando del paso del tiempo: nunca esperé que un
disco de natalia lafourcade llegaría
a mi colección de discos y ahora “hasta la raíz” (2015) es uno de los
discos consentidos. el tiempo se nota en que me quito ese prejuicio que hace
años me hubiera impedido acercarme al disco. el tiempo se nota en la hechura
del disco y en cómo lafourcade ha madurado musical y líricamente. el paso del
tiempo además es un tema del disco, lo entiendo un poco así: todo lo que existe
hoy no permanecerá para siempre y lo que ha sucedido en la vida es una
secuencia de eventos, circunstancias y aprendizajes, tristezas y maravillas,
amor y furia, calma y desamor. una secuencia interminable de aquís y ahoras, de antes y después, y la vida sigue y cada día es
un aquí y un ahora nuevo, finito y, por supuesto, magnífico.
son 12 canciones. el disco empieza con tres fantásticas canciones: “hasta
la raíz”, “mi lugar favorito” y “antes de huir”. música y palabras en
el lugar correcto. por como empecé a escuchar este disco en las redes y
aleatoriamente hay algo en el acomodo de estas tres primeras piezas que me hace
pensar que algo es raro, pero eso se arregla a partir de la cuarta canción. a
mitad del disco están “para qué sufrir” y “nunca
es suficiente”, maravillas. dice (canta/escribe):
“Nunca imaginé que
después de un tiempo
acabaría sin paredes.”
y
“¿Para qué sufrir si no
hace falta? ¿Para qué
tirar nuestras cartas y
fotografías? ¿Para qué
olvidar que antes de
todos nuestros besos,
fuimos como hermanos,
fuimos como amigos
con derechos?”
"palomas blancas" y "lo que construimos"
van preparando al escucha para llegar al final, dice (canta/escribe):
“Que eso que ando
persiguiendo, no apague
de mí un sentido.”
Y
“… Pareciera
que es fácil
dejarnos. Pero eres
un fantasma conmigo
caminando.”
(también creo que "hasta la raíz" nos habla
del placer de tomarse las cosas con calma en estos tiempos de todo-ahora, todo-de-inmediato: es aire fresco, respirando pausadamente).
y luego el disco avanza y crece y es melancólico y feroz y tierno.
cierra con “no más llorar”: feliz tristeza, el futuro que se anuncia, el
desprendimiento de los restos del naufragio:
“Respiro hondo, respiro
Profundo. De un
clavado al agua me
limpio los restos
que mi piel recuerda
de ti.”
magnífico disco, magnífica natalia. inmensamente agradecido por este
disco. y agradecido por las cosas leídas en las redes al respecto y las felicidades
de otros que los escuchaban que me fueron acercando al disco.
(me encanta que el booklet comienza con una hoja llena de
agradecimientos: el primero de ellos dice “Gracias
a ti por tener este disco en tus manos.”)